LAS CUENTAS DE LA MALVERSACIÓN

El Tribunal de Cuentas confirmó ayer las informaciones que ha venido publicando ABC sobre las irregularidades financieras de la Generalitat en el exterior. En concreto, el organismo fiscalizador ha constatado que las «embajadas» catalanas y el sedicente Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat) fueron financiados con más de 43 millones de euros.

A pesar de las dificultades para concretar qué cantidades fueron destinadas a actividades claramente separatistas, el Tribunal de Cuentas ha podido identificar abundantes gastos no justificados en las delegaciones de la Generalitat y el Diplocat.

Las cuentas de la malversación cometida por el separatismo han quedado al descubierto, a pesar de la oposición de un vocal propuesto por el PSOE, voto insólito que coincide con el nuevo roto que le ha hecho Miquel Iceta a Pedro Sánchez, esta vez poniendo mayoría y plazo a la independencia de Cataluña.

El adelanto de este informe a través de las páginas de ABC ha obligado a los vocales propuestos por el PSOE a asumir la gravedad de los hechos -ya pública e incontestable- y desistir de su intención de retrasar hasta después de las elecciones la aprobación de un texto, incómodo para el Gobierno, que revela al detalle la maquinaria financiera de sus socios separatistas.

Ahora lo que importa es saber qué consecuencias debería tener el informe del Tribunal de Cuentas. También sería interesante saber por qué los datos del despilfarro secesionista no han sido conocidos antes, porque habrían reforzado la acusación por malversación que mantienen la Fiscalía y la Abogacía del Estado contra los dirigentes del procés juzgados en el Supremo. En todo caso, tanto el Tribunal de Cuentas como la justicia penal, si se califican los hechos como delito, pueden exigir responsabilidades. Y deben ser exigidas. Hechas las cuentas, toca pagar.

ABC

viñeta de Linda Galmor