LAS CUENTAS DE » MISTER ESPAÑA »

Mal, muy mal le va a sentar al que ya es conocido como «Míster España» -no porque él mismo se calificara como «Pedro el Guapo» sino porque ha vuelto a arroparse en campaña con la bandera nacional- que ayer el Banco de España le deshiciese parte de su programa electoral referido a la Seguridad Social.

Según el regulador, el plan del PSOE de equiparar las pensiones al IPC haría fosfatina un ya maltrecho sistema, si esa rumbosa pretensión no va acompañada de medidas adicionales, que los socialistas, naturalmente, no han anunciado porque estarán asociadas a meter la mano en el bolsillo de los contribuyentes.

Y le va a sentar fatal porque la última vez que el Banco de España cuestionó una medida económica del sanchismo -aquella subida del salario mínimo-, desde el «Gobierno bonito» le exigieron al gobernador, Hernández de Cos, «que pida perdón a los españoles por sembrar la alarma con malos augurios» al sostener que la medida terminaría perjudicando al empleo.

Fue el ataque más feroz a la independencia del regulador obrado desde el Gobierno del que se tiene memoria. Aquella insólita reprimenda tuvo lugar en junio y ayer se comprobó que el Banco de España tenía razón pues este septiembre se ha consolidado la ralentización en la creación de empleo. El deterioro del mercado laboral corre incluso más deprisa que el cambio climático. Hernández de Cos tenía razón.

Ahora el banco emisor vuelve a advertir a Sánchez que por ahí no, que prometer pensiones que no se pueden pagar termina siendo un veneno para el sistema. Hacerlo para ganar unas elecciones es una irresponsabilidad, como lo fue no impulsar reforma económica alguna.

No lo hizo por dos razones: la primera porque tenía una grave anemia de escaños que quienes le auparon (separatistas, populistas y proetarras) no quisieron aliviarle; y la segunda porque prefirió dedicar el año entero a preparar su reelección.

Bajan cuatro décimas las previsiones de crecimiento de nuestra economía, España encadena dos veranos con caída de turistas, el comercio mundial mengua en la batalla Washington-Pekín, el Brexit nada ayudará a que nada mejore, las matriculaciones de vehículos se despeñan, igual que la producción industrial…

Todo esto se venía fraguando mientras Sánchez se dedicaba a mirarse al espejo en La Moncloa, entregado al oficio de sepulturero para sacar de su tumba a un muerto de hace cuarenta años y a arrogarse en la ONU el mérito de que gracias a él ya somos una democracia perfecta. Entre las cuentas de «Míster España» y las del Banco de España, quédense con las segundas.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor