LAS CUENTAS DE P.S.

Con la precisión de una ofensiva militar y la política más maquiavélica, el Gobierno ha puesto en marcha la que podría llamarse Operación Moncloa para mantenerse en ella. Se basa en dos maniobras estratégicas: aislar al PP, impidiéndole gobernar, y usar la crisis del Covid-19 para prolongar el estado de alarma, en realidad un estado de sitio, por decreto, como viene haciendo.

El aislamiento del PP lo cerró su socio, Ciudadanos, al decidir apoyar la cuarta prórroga del estado de alarma pedida por Sánchez, en vez de votar en contra o abstenerse. Es más: se inclinaba por aceptar una quinta prórroga y si no lo hace es porque Sánchez pide un mes sin importarle que la Constitución, en su artículo 116, fija un límite de 15 días a tales prórrogas, otra muestra de que sólo respeta de ella lo que le conviene.

Tal vez fue lo que hizo a Arrimadas no apoyar los nuevos decretos sobre la Justicia, su siguiente objetivo. Aunque no importó porque ERC, tanto o más interesada en atar corto a los tribunales «españoles», le prestó su apoyo.

¿Qué hará Inés, cuando se presenten los nuevos presupuestos, cargados de regalos a nacionalistas, estatalistas y populistas, sacrílegos para Cs? Porque parece que están hablando sobre ellos. El siguiente paso sería negociar con el PSOE las CC.AA. que hoy gobierna con un PP, más solo que la una, pues Vox sólo es socio de sí mismo.

El gran escollo es la economía, devastada por la pandemia, y aplastada por los experimentos anticapitalistas y antimercado de Podemos. Los gastos extra, según cifras oficiales, alcanzan los 50.000 millones de euros mientras los ingresos se reducen en 20.000 millones.

Sánchez ha logrado camuflarlos tras el Covid y los ERTE, Expedientes Temporales de Regulación de Empleo, que permiten a las empresas en apuros prescindir de trabajadores sin despedirlos ni pagar su cuota a la Seguridad Social. Sólo en Madrid, 4.512 ya lo han hecho, habiéndose alargado el plazo de inscripción hasta el 30 de junio.

Únanle el «ingreso mínimo vital», que costará 3.000 millones de euros anuales, y ya me dirán ustedes cómo se paga teniendo en cuenta que ya hay más españoles en nómina del Estado que privada. Bueno, Iglesias tiene su famosa fórmula: impuestos especiales a los más ricos, a las transacciones bursátiles, a las sucesiones, al patrimonio.

Pero los números y la experiencia advierten que eso será una gota de agua en una plancha al rojo, y Sánchez confía en los 24.000 millones de euros que Bruselas pondrá a su disposición para combatir el virus, con intereses mínimos, pero a devolver en diez años.

Aunque a individuos como él, las deudas a diez años no les asustan. Les asustan las del mes que viene. Como la que tiene que contraer la SS para la paga extra de los jubilados. Al final, superará a Zapatero y ocurrirá lo de siempre: la izquierda deja a España en bancarrota y la derecha tiene que sacarla de ella. Si puede. O podemos, con minúscula. De Guinness.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor