El frío mata. Es una forma dulce de morir, te invade un sopor gélido y amaneces más tieso que si te hubiera tocado la tercera imaginaria en Krasny Bor.

El frío mata a los pobres cuando las Filomenas socialcomunistas del Gobierno permiten que los ladrones capitalistas de las Eléctricas suban el precio de la luz un 27% en la cumbre de la helada, cuando los grajos no alzan el vuelo y los buitres de Podemos y los cuervos del PSOE anidan en sus chalés de lujo con sus barraganas baratas y sus mucamas de patera solidaria, a las que contratan sin papeles y pagan en negro subsahariano.

Es la Ley de la Oferta y la Demanda y la Mano Invisible del Mercado lo que a las Filomenas del PSOE y de Podemos les ha hecho ricos gracias al top-manta de la pobreza. A mayor oferta de miseria mayor demanda de socialismo, porque el clamor de los pucheros vacíos no escarmienta y en vez de reclamar Justicia Social pide a gritos lucha de clases

Las Filomenas socialcomunistas llegan al poder a hombros del rencor social y cuando acampan en él llega la Mano Invisible del Mercado a untarles la faltriquera con sus créditos blandos y sus hipotecas falsas, con su quincalla de lujo y su bisutería hortera para domarles la retórica, modularles el discurso y apearles de oníricas revoluciones de cantina universitaria.

Sal de Vallekas y empadrónate en La Navata-Galapagar. Sigue vistiendo como un perroflauta pero en urbanizaciones colonizadas por el lujo. Que tu churri, chati, barragana o lo que quiera que sea, done al Padre Ángel su ropa de saldo y rebajas y se vista de Chanel.

Aparca la scooter y cabalga un BMW. Vale, pero ¿a cambio de qué? ¡De lo de siempre, hombre! A cambio de que me permitas seguir especulando tal y como ya hacían mis ancestros antes de Cristo, cuando los mercaderes y los patricios romanos pactaban con los piratas del Mare Nostrum y con los forajidos que jalonaban la Ruta de las Especias para encarecer el producto que llegaba a los mercados de Roma… hasta que Julio César cruzó el Rubicón y crucificó a los piratas, a los forajidos, a los mercaderes codiciosos y a los patricios ladrones.

Pero, claro, ya sabéis que Julio César era fascista y vosotros, Pedro y Pablo, soís antifascistas, o sea los más valiosos aliados del capitalismo.

Vale, pero ¿qué tenemos que hacer? Nada. Mirar para otro lado. Cuando llegue la hambruna, me dejáis subir el precio del pan, cuando llegue la pandemia me concedéis las licencias para especular en el mercado de utillaje sanitario, cuando llegue la sequía subiré el precio del agua, y cuando el frío enseñe sus colmillos de acero helado incrementaré un 27% la factura de la luz.

¿Vale? Sea. ¡Muy bien!, volverás a ganar las elecciones; porque también eso lo puedo comprar.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor