LAS GRULLAS Y LA ESPAÑA CAÑÍ

Es mejor mirar al cielo que a la televisión. Mirando al cielo veremos grullas en escuadrón, que ahuecan el ala después de haber invernado en España. Son como las que escuchó Hesíodo chillando desde lo alto de las nubes. Las mismas a las que se refiere el proverbio “Para el Pilar llegan y para San José no quedan”. Se van a ir las zancudas al norte, pero quedan en la Península los grullos; es decir, los bobos, los gaznápiros. Si vuelves a la tierra, ves a éstos en bandadas intentando hacer president Puigdemont, como Calígula hizo cónsul a su caballo.

El candidato a presidir la Generalitat pudiera ser investido de dos maneras: por poderes, como un novio, o de cuerpo presente. En ambos casos haríamos el ridículo ante el mundo entero, sobre todo si el prófugo de Flandes se cuela vestido de monja o de bombero en el Parlament. Por esas y otras razones, el Gobierno va a impugnar la designación de Puigdemont como candidato. Lo ha anunciado Soraya Sáenz de Santamaría: han solicitado el informe del Consejo de Estado para interponer ante el Tribunal Constitucional la impugnación.

A pesar de su incoherencia y sus trampas, los independentistas intentan convencer al mundo de que Madrid sigue siendo la ciudad absurda y hambrienta, una deformación de la civilización, valleinclanesco- solanesca, con gobiernos que ordenan dar tiros en la barriga. Y son ellos los que se han quedado en el absurdo, intentado hacer la república con un tronado, 400 curas y 100 bomberos. Aún ven la España tenebrosa de los canónigos tomando chocolate en las nalgas de las marquesas.

Y cómo destetan el pasodoble. Quizás porque fue el compás de las marchas de la Infantería, con 120 pasos por minuto. En su propaganda insisten en una Castilla del vergajo y en la España de la quincalla meridional. Desde su provincianismo chovinista insisten en el tópico de la España cañí, es decir, de la España gitana, que tanto amamos.

Agustí Colomines, activista radical del independentismo, político de Convergència, ideólogo de cabecera de Puigdemont, habla en elnacional.cat del “patriotismo autoritario del PP”. Culpa de la intransigencia central a Faes o al Real Instituto Elcano, dirigido por un historiador conservador. “Los catalanes -escribe- pagamos las misas para que esta gentuza emita informes que atacan a una parte de los españoles (o por lo menos eso es lo que ellos dicen que somos)”.

Tiene razón: son más españoles las 200.000 grullas y los 80 millones de turistas que eligen España para invernar o veranear. Agustí nos desprecia y nos resume así: “La España cañí no tiene remedio”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )