LAS MENTIRAS DE SÁNCHEZ

Tras un intenso pero correcto primer debate en TVE, no parecía osado aventurar que el tono bronco de los candidatos podía recrudecerse en el de Atresmedia. Más contención en la pública, más confrontación en la privada.

Lo que no cabía esperar es que ese grado de polémica, necesario para que un debate cumpla con su cometido de enfrentar ideas, acabase degenerando en un baile de cifras y de manipulación que terminó desluciendo la velada. Quizá el momento más bochornoso se vivió en torno al tema más delicado: la violencia de género.

Lo enfocó de manera acertada Pablo Casado, al recordar que se trata de un asunto que requiere una unidad y un entendimiento que ya se alcanzó en el Parlamento. Así lo evidencia el pacto de Estado contra la violencia machista que se aprobó en 2017 bajo el impulso del PP, en cuya votación solo se abstuvo Podemos argumentando que planteaba una dotación presupuestaria insuficiente. «Tenemos que erradicar esta lacra», sentenció Casado.

La contestación de Pedro Sánchez poco tuvo que ver con la responsabilidad inherente a un presidente del Gobierno y más se asemejó a la de un candidato de la oposición al que nada importa la verdad si ésta no sirve a los intereses de su partido.

«Usted desconoce lo que significan las agresiones sexuales», le espetó a un Casado verdaderamente sorprendido. Un desconcierto que fue en aumento cuando Sánchez lo acusó con una prueba falsa de elaborar una lista negra de los profesionales públicos andaluces que trabajan contra la violencia de género.

El presidente hizo pasar una petición de un ciudadano a través del Portal de Transparencia por un documento oficial de la Junta de Andalucía. Un infame intento de alinear a PP y Cs con la inadmisible posición de Vox respecto de la violencia machista.

La estrategia de Sánchez es burda por la magnitud del bulo; deshonesta, por aprovechar un espacio de máxima audiencia para tratar de colar a los ciudadanos una mentira; y peligrosa: solo desde un sectarismo vergonzoso pudo Sánchez arrogarse la representación no ya de las mujeres, sino de las mujeres maltratadas. A las víctimas no las ampara un partido, sino un Estado que debe avanzar más en su protección, en la prevención del delito y en la persecución y el castigo de los maltratadores, abusadores y asesinos.

Sánchez prodigó más mentiras en materia económica. Acusó al PP de pretender bajar las pensiones más del 20%, cuando han subido gracias a los Presupuestos de Montoro que Sánchez se vanaglorió de prorrogar, ante su incapacidad para aprobar unos propios.

Y trató de camuflar su pésima gestión laboral atribuyéndose la transformación de miles de contratos temporales en indefinidos, circunstancia que iba a suceder independientemente del inquilino de La Moncloa. Disfrazar la ausencia de gestión con engaños retrata a un presidente que no está a la altura.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor