A cada paso, es menos digerible la miserable actitud de esta izquierda canalla y, desde luego, hay que tener muchas tragaderas o estar muy bien subvencionado para que todavía alguien, sensato y de buena fe, pueda optar por esta opción política, en especial por la representada por la podemía y sus marcas afines.

Todavía, no hace mucho, la ex concubina del macho alfa clamaba para que se ilegalizase a todo aquel que no pensase como ella y sus correligionarios, aduciendo que es preciso acabar con cualquier vestigio de posible resistencia a sus macabros y totalitarios dictados.

Para esta tipa, el incendiar las calles, arrojar piedras contra sus contrincantes políticos, salir a vociferar no se sabe bien contra quien, homenajear a los terroristas, atacar a la Policía, agredir a todo aquel que no piense como ella, dar un golpe de Estado en Cataluña, dejar las plazas y avenidas como un erial después de una manifestación o algarada, forman parte de la libertad de expresión y es la forma que tiene el pueblo -supongo que será el suyo- de manifestar su descontento contra los poderes públicos.

Ya tuvimos oportunidad de comprobar que, para esta siniestra tipa, este argumentario, esas demostraciones de furor popular, no tienen cabida si ella puede ser el objeto de la protesta, así lo demostró cuando residía en el otrora palacio ducal de Galapagar, ahora en venta por derribo, donde exigía la permanente presencia de la Guardia Civil para evitar que, pacíficos vecinos, entonando el Himno Nacional, se concentrasen delante de su residencia en justa protesta por sus miserables decisiones políticas que tantas muertes causaron por el maldito chinovirus y que nos están conduciendo a la ruina real y moral de España.

Sin embargo, si el objetivo a batir, son aquellos que no comulgan con su miserable ideología, entonces, ahí caben todo tipo de agresiones, vejaciones e insultos.

También, hemos tenido la oportunidad de comprobarlo en el tratamiento canalla que, tanto ella como sus correligionarios, dieron al execrable crimen que costó la vida al pobre de Samuel Luiz, vilmente asesinado en La Coruña.

Todavía recordamos los primeros momentos cuando, con total desprecio a la voluntad de la familia de este pobre chico, los energúmenos de la ultraizquierda pretendieron sacar rendimiento político a este crimen, tratando de tocar la fibra sensible de la gente de bien.

Había que echarle la culpa a alguien y utilizando esas perversas redes sociales y apoyados por los discursos, con veladas acusaciones, de los responsables políticos de la ultraizquierda, salieron a las calles como energúmenos a exigir justicia.

Sin embargo, cuando comenzó a revelarse que no había habido un móvil homófobo, ni tampoco los autores del crimen habían sido miembros de un partido de derechas, el bueno de Samuel comenzó a pasar a un segundo plano, quedando casi relegado al olvido cuando se supo que alguno de los autores formaba parte de grupos de ultraizquierda. Entonces, Samuel, al no servirles ya como excusa para sus bastardos intereses, los homenajes, las manifestaciones, el renombrar una calle con su nombre, cayeron en el más tenebroso de los olvidos. Así es como funcionan estos miserables de la ultraizquierda.

Pero hay más, no hemos escuchado que esta podemía canalla -tampoco lo han hechos los sociatas- clamase contra la falta de libertad en Cuba y mucho menos en apoyo de ese buen pueblo cubano que, harto ya del comunismo y de toda esa ralea de genocidas, se ha echado a las calles, sin importarles dar la vida por la libertad.

Al contrario, todavía la malvada podemía proclama que Cuba no es una dictadura, que es, poco menos, que el paraíso de la libertad. Resulta vomitivo escuchar semejantes falacias y da asco verlos y verlas, especialmente a ellas, con su look portentosamente cuidado, con el dinero de todos, enviándonos estos mensajes.

Ahora, en días pasados, tuvimos que soportar el desagradable rostro y el tono de voz igualmente vomitivo de esa lumbrera, Ministra a la sazón, que todavía desconoce que la tierra se divide en dos hemisferios, norte y sur, arremeter contra la monarquía y contra la figura del Rey.

Los que, como yo, no somos monárquicos y creemos que la monarquía es una Institución gloriosamente fenecida, también sabemos que la figura del monarca es la única capaz, si le echa el coraje necesario y en estricto cumplimiento de su juramento, de cohesionar a una España cada vez menos cohesionada por la maldad, la incompetencia y los intereses creados de la casta política, de uno y otro signo, que nos ha gobernado durante los últimos años. Por ello, al menos en mi caso, estoy dispuesto a dar la cara y lo que haga falta por el Rey y por la Corona.

Es vergonzoso que el tipo ese, no menos siniestro, del pantalón de pitillo y andares chulescos de barrio chino cutre, tolere que una de sus secuaces, sea o no de su partido, se permita el lujo de criticar sin recato la Institución monárquica sin que ello tenga como consecuencia su cese inmediato. Así le va a la pobre España.

Entretanto, aquí todo sigue igual. El sátrapa Feijóo I, sigue con su política al más rancio estilo de señor feudal del más oscuro de los medievos, imponiendo sus normas a cada paso más restrictivas de nuestras libertades y nosotros, al menos algunos, le siguen riendo las gracias y aplaudiendo con fervor todas esas medidas que, lejos de beneficiarnos, solo sirven para salvar su culo, aunque sea a costa de nuestra economía y de la merma de nuestras más elementales libertades.

Por su parte, este gobierno socialista-comunista, fiel esclavo del totalitarismo globalista internacional, sigue emperrado en llevar a término sus agendas hispanicidas que solo pretenden acabar con España, con nuestra forma de vivir y nuestras tradiciones, amparándose en nuestra salud y bienestar.

Por otra parte, el sectarismo, el revanchismo y la miserable actitud de toda esta banda cada día se pone más de manifiesto. En estos días, el del pantalón de pitillo, como hiciera fechas atrás con el indeseable y criminal Largo Caballero, ahora nos viene con el homenaje a las “13 rosas”, trece individuas de las juventudes socialistas unificadas que, a la conclusión de la guerra civil, fueron juzgadas y encontradas culpables de los delitos de los que fueron acusadas y condenadas a ser fusiladas.

Estamos totalmente de acuerdo en que nadie debería ser privado de su vida -incluso los niños no nacidos cuyo asesinato defienden las tipas de la podemía malvada-, ni tan siquiera estas trece mujeres muchas de las cuales formaron parte del órgano represor y patibulario del frente popular.

Sin embargo, ¿quién recuerda y homenajea a los cientos de monjas y mujeres, vilmente asesinadas, sin siquiera formación de causa, por los asesinos patibularios del frente popular?, ¿es que sus vidas no valían lo mismo o más que las de estas trece mujeres?

Esto demuestra que esa perversa ley de memoria “democrática” que pretende implantar el del pantalón de pitillo, con el aplauso siempre interesado, para conservar sus poltronas, de una bancada socialista cada vez más vasalla y menos interesada en atender los problemas reales de España, apoyada por toda la anti-España representada por la podemía comunista y contando con el concurso indispensable de filoetarras, golpistas, separatistas y demás ralea, tan solo trata de reescribir la historia, ocultando las canalladas y los crímenes, que fueron muchos, cometidos por ellos para que en los libros de texto tan solo quede aquello cometido por la otra parte.

Parad ya de hurgar en una herida que estaba sobradamente cerrada, no sea que la reabráis y eso traiga consecuencias indeseables para todos.

José Eugenio Fernández Barallobre ( El Correo de España )