Mientras varios miles de personas malviven con familiares, amigos, en tiendas de campaña o en vehículos con o sin condiciones de habitabilidad, tras haber perdido su casa, sus enseres, quizás sus papeles y con toda seguridad, «sus recuerdos propios y familiares», en definitiva sus vidas.

De verdad, los ministrillos del desgobierno, pueden ser tan indignos de gastarse miles y miles de euros en campañas de publicidad sobre el color de los vestidos y las mascarillas. Denunciar en ruedas de prensa el pavor y miedo que les da cuando visitan una tienda, en la que se venden juguetes, al entrar en el pasillo donde hay juguetes que según ellos son machistas, por lo violentos que son, y «todes» esas memeces, bobadas y sandeces que dicen.

Esta recua de gentecilla, carente de la más mínima empatía hacia la verdadera desgracia de los demás, está en sus salsa con el desgobierno del que es capaz de decir lo uno y lo contrario en la misma frase y de vendernos la burra ciega. Incomprensiblemente hay quien se la compra, lo cual tampoco es novedad.

Recuerdo una entrevista a un hombre que vivía en una caja de cartón a la puerta de un banco y al que pregunte el porqué de estar en aquella situación. Su respuesta es que había sido denunciado por violencia de género por su ex, la cual únicamente pretendía divorciarse con las mejores posibilidades económicas posibles.

Pero aquella denuncia terminó en la pérdida de su familia, hijos, su casa, la empresita que tenía y en fin todo, más ir unos meses a la cárcel. Inexplicablemente a mi pregunta: de que teniendo en cuenta de que su situación deviene de una ley de Zapatero; a mi me gustaría saber a quién votaría en unas próximas elecciones. La respuesta fue contundente: ¡»Al PSOE», porque pase lo que pase yo soy socialista de corazón!.

A lo anterior solo me queda un comentario: Es lo que tenemos y lo que nos lleva a la ruina, se llama: ¡Estupidez!

Volviendo a las muñecas: Observaran a las, los y les portavoces de los ministerios podemonguer. Son fiel reflejo de sus jefes. Alguien que hace pocos años no era nadie, pero que inexplicablemente cobra de nuestros impuestos de entre 50.000 a 150.000 euros anuales.

Que no ha terminado ningún estudio universitario, no ha trabajado nunca o casi, que no ha cotizado a la seguridad social para las pensiones o la sanidad, pero que nos da lecciones de moral o nos induce a comportamientos. Increíble pero cierto,

Esta semana, Un anuncio que demuestra que además del sistema de medicamentos transgénicos que destruirán a medio plazo la población mundial, hay que hacerlo más rápido porque el año 2030 esta ya cerquita. Lo que sigue no es «fake» como dicen las mentirosas de las «agencias antifake», es real como la vida misma y en origen se ideó en Colombia para trasladarlo al resto del mundo.

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Esto es lo que verdaderamente quieren y lo que se desarrolla en las campañas de los juguetes, que ahora compramos para nuestros hijos, en la fiesta tan española del día de los Reyes Magos.

El desgobierno podemonguer sigue al pie de la letra la famosa «Agenda 2030», sin importarle para nada el sufrimiento de los españoles y volvemos a remitirnos a los damnificados de «La Palma», pero también a los que en las puertas de las iglesias de todo la Nación, esperan para recibir una comida caliente o un paquete de comida para llevar a sus casas.

Las colas del hambre se solucionarían con los casi 1.000 millones de euros que se lleva a sus lares la ministra Montero, cuando es obvio que a pesar de sus 1.000 millones no ha conseguido su objetivo de bajar el número de mujeres muertas, ni por asomo.

Mientras las niñatas de su ministerio y del de Consumo, salen, pagando claro, en los medios de comunicación afines, diciéndonos lo malo que es que las niñas jueguen con muñecas, porque eso es cosa de niños. De hecho se permitieron montar, estos días pasados, una «huelga de juguetes», que creo que ha sido un éxito.

Teniendo en cuenta que los juguetes no tienen vida propia, ni ningún tipo de autonomía, su éxito es comparable a las huelgas de los sindicatos de clase, que regados con cientos de millones de las ayudas europeas, van a hacer obras de remodelación y mejora en sus sedes de toda España. Mi pregunta es: ¿Quien paga las mariscadas? O la colección de relojes caros del anterior secretario general.

En fin, que mientras los palmeros, sobreviven como pueden. Ya se han entregado seis nuevas viviendas a los damnificados, «seis»; como saben los que están sin casa son más de 7.000, las viviendas destruidas son más de 1.700 y se presupone que los daños, de momento, superan los 900 millones de euros.

Mientras Pedro Sanchez entre este año y el que viene le da 1.000 millones de euros a Montero, para que las cifras de mujeres muertas suban y a Garzon, más de 100 millones para que su portavoz salga en rueda de prensa con el peligro de los diminutivos en los anuncios de juguetes. Bien por Pedro, que ha conseguido que según las encuestas siga manteniendo la intención de voto, de un montón de personas, por llamarles de alguna manera, que creen en lo de la igualdad.

Igualdad es en realidad, ayudar a los de La Palma y a los de las colas del hambre. Curiosamente el importe en euros de ambas cosas, coincide con el importe que se llevan los variados ministerios «podemonguer» entre este año y el que viene. Y ahí lo dejo.

José Antonio Ruiz de la Hermosa ( El Correo de España )