LAS OTRAS MANADAS

Celebro que el Tribunal Supremo haya fijado su criterio sobre las penas que  deben cumplir los miembros de “La manada”  por violar a una joven de 18 años durante los sanfermines de 2016, y me parece muy importante que esta sentencia condicione fallos posteriores en  primera instancia en otros casos similares que se han venido produciendo en nuestro país.

Las sentencias del Tribunal Supremo en materia penal y de defensa de las libertades individuales tienen un carácter ejemplarizante, sientan jurisprudencia y marcan el camino que deberán seguir los jueces e incluso los legisladores para unificar criterios y actualizar normas legales,  y por esa razón debemos confiar en nuestro sistema judicial que es el único que se somete a un control de instancias más elevadas,  tanto en el ámbito del derecho nacional como internacional, algo que no le sucede a ninguno de los otros dos poderes del estado.

La justicia en ocasiones  es muy lenta,  pero  esta vez y también  en el proceso contra los golpistas catalanes, está agilizando sus trámites  y se pronuncia en unos plazos razonablemente rápidos, consciente de que hay asuntos que no pueden pudrirse en la indefinición de un tiempo cobarde por tardío, como a veces ha sucedido con el Tribunal Constitucional en asuntos de enorme trascendencia.

Cuando la sociedad ve que los delitos graves no quedan impunes recupera su confianza en sus instituciones, al menos en una de ellas, pero aún queda mucho por hacer  porque existen otras manadas que andan por ahí cometiendo tropelías, y no todas son contra la libertad sexual, y eso sucede cuando la oportunidad política se convierte en razón de estado  y se justifica  la colaboración  de gobernantes mediocres con asesinos con causa o ladrones independentistas,  cuyo proyecto es romper la convivencia pacífica y el estado de derecho.

Vivimos en una sociedad en la que abundan las manadas, porque al igual que los violadores sexuales de Pamplona existen otros grupos que se asocian para abusan de puestos libertad y conculcan nuestros derechos. Confunden la inmunidad con la impunidad  y aunque viajan en coches oficiales o con escolta no por eso dejan de tener en ocasiones comportamientos delincuenciales con el agravante de grupo.

Diego Armario