La reforma del complemento por maternidad presentada por el Ministerio de Seguridad Social va a restar a las pensiones máximas hasta un 73 por ciento de las ayudas actuales y, en general, va a mermar los ingresos de todas las trabajadoras con dos o más hijos, a partir de jubilaciones de 15.500 euros anuales.

El Gobierno de la igualdad y de las conquistas feministas aplica la tijera a los ingresos del sector de la población al que precisamente dice defender.

Bruselas aprieta las tuercas y el Ejecutivo comienza a recortar la partida de las pensiones hasta llegar a una cantidad que ronda los 30.000 millones de euros.

Lo hace, eso sí, a costa de perjudicar a quienes paradójicamente iba a salvar, víctimas de la corrección de una «discriminación histórica» cuya traducción directa va a ser la pérdida de poder adquisitivo.

La propaganda oficial oculta el rigor de un ajuste que resulta incompatible con la demagogia.

Primero, las mujeres, sí, pero para que se queden un poco más atrás.

ABC