**¿Pueden los hombres verse representados por un Moñitos? ¿Pueden las mujeres verse representadas por una Arpía García? Pues pretenden representarlos, sin cortarse un pelo. Y sin que nadie les lleve la contraria. Bueno, casi nadie.

**¿Podría Marlasca, marikón según la delincuente Delgado, y cómplice de los matones del Moñitos –poca cosa al lado de su complicidad con los etarras–, ser ministro del Interior en una democracia? Pues puede, en esta democracia de pandereta. O de rojos y maricones.

**¿Cómo puede una señora compinchada con el delincuente Villarejo, testigo sin denuncia de la pederastia de algunos jueces, aparejada con un juez delincuente…, ¡ser ministra de justicia y jefa de los fiscales1? Puede, en la “democracia” actual.  Suene la pandereta.

**¿Cómo puede un Doctor fraudulento, ligado familiarmente al negocio de la prostitución homosexual y jefe de un partido notoriamente corrupto y ladrón, presidir un país cualquiera? Puede. En la “democracia”, actual tales cosas son méritos.

**¿Cómo puede un mequetrefe con supuesto Máster dirigir una oposición que aspira a compincharse con el Doctor y su pandilla de delincuentes? Puede. Venga la pandereta.

**¿Cómo puede una ministra  que odia lo que llama “el amor romántico”, personificar un ataque contra las libertades políticas y la verdad histórica… en nombre de la democracia? Pues ya lo creo que puede. Y sin que haya respuesta al nivel.

**Dicen los  capitostes de UGT y CCOO que hay que frenar a la extrema derecha. No vaya a ser que les quiten su derecho a  las mariscadas.

**¿Es posible que las izquierdas ganen el 4-m? No es nada deseable, tampoco descartable. Siempre se olvida el factor embrutecimiento por tantos años de democracia de pandereta. Tampoco parecía posible en 2011.

**Delincuentes como el Marlaska no deberían dimitir, sino ir directamente ante los jueces.

**Dice el Moñitos: “En España se ha normalizado el fascismo”. Tiene razón: la prueba es que la gente no le vota, a pesar de sus democráticos ataquea a pedradas a la libertad de expresión ajena.

**Chiringuitos. Alfonso Guerra inició la política de chiringuitos mediante oenegés, un aparato de propaganda paralelo y subvencionado con dinero público. Desde entonces la cosa ha ido a más. Ahora el Coletas pretende nada menos que 51 chiringuitos nuevos: observatorios, direcciones generales, etc.

No se trata solo de dar mamandurria a sus fieles, sino de acelerar el camino a la Venezuela de Maduro. Sería gran cosa que quien tuviera que irse a Venezuela fuera él.

Pío Moa ( El Correo de España )