Una falsa denuncia es delito, pero las leyes liberticidas de la izquierda y el PP lo promueven. Y este es el delito mayor.

El “maricón” masoquista que ha hecho una denuncia así, no deja de ser un pobre infeliz. El delito, que debería llevar ante la justicia –lo que quede de ella– ha sido la utilización de la falsa denuncia para crispar a la sociedad y  atacar a VOX, única esperanza para salir de la ciénaga política actual.

Esa utilización mafiosa sí es un grave delito de alcance muy superior al puramente personal en otro caso. Obsérvese, aparte de ello, la histeria social creada por estos canallas a lo largo de  varios años.

Y el ataque a la libertad de todos: se sienten con derecho a prescribir a los ciudadanos no ya lo que deben pensar, sino lo que deben sentir

El odio nunca puede ser delito. Y precisamente si alguien ha cargado de odio a la sociedad ha sido esa gente.

Odio a la iglesia, a los muertos que afirmaron la continuidad histórica de España, a España en general, a  quienes rechazan la degradación de la sexualidad…

Pío Moa ( El Correo de España )