A los cuarenta y dos (que estás cumpliendo),
no hay que ponerse moño ni pendientes.
Que ya no somos, Pablo, adolescentes,
y hay que cuidar la imagen y el atuendo.

Yo, la verdad te digo, que no entiendo
que lleves esas pintas indecentes.
En serio, no te enfades ni te afrentes,
y mírate, por Dios, que estás horrendo.

Deseo penetrar en tus razones
pero mi mente no halla explicaciones,
por más que intenta ahondar, por más que escarba.

Y es que ese aspecto, Pablo,
no es de izquierdas.
Más bien, cuando te miro, me recuerdas
la fallera mayor, pero con barba.
Fray Josepho ( Libertad Digital )