LEALTAD Y CRÍTICA

Maruja abrió los ojos y recordó un viejo adagio español “Que no nos dé Dios lo que somos capaces de soportar”

Con esta frase comienza el tercer capítulo de “Noticia de un secuestro”, novela de García Márquez publicada  en 1996 ,  en la que cuenta los momentos más tensos que vivió Colombia a manos de los narcoterroristas  de Pablo Escobar.  Pues bien ese momento de ser capaces de soportar una gran desgracia nos ha tocado.

Esta madrugada estaba viendo en directo la sesión del Congreso de los Diputados en la que el Presidente del gobierno solicitaba el apoyo de los grupos parlamentarios para prorrogar durante quince días mas el estado de alarma y mereció la pena, porque salvo alguna salida  fuera del tiesto de la diputada de Bildu, Maite Aizpurúa  o de la representante de la CUP, Mirian Vehi, el resto de los grupos parlamentarios se mantuvieron dentro del margen legítimo de análisis de la situación y de crítica  o de apoyo al ejecutivo.

Hice bien en escuchar las dos últimas horas y media del debate que me reconcilió con una imagen absolutamente necesaria en tiempos  como los que vivimos porque todos quieren que se acierte en la solución del problema, empezando por Pedro Sánchez y su equipo de crisis que son los que tienen que torear este tsumani.

Me ha llamado la atención el tono y el fondo constructivo de las intervenciones de algunos diputados que habitualmente se expresan, con razón o sin ella, de forma desabrida y con un planteamiento  de absoluta incompatibilidad con sus oponentes,  y creo que tanto  el  gobierno como la oposición merecen un voto de confianza porque cada uno desempeña la función que les corresponde constitucionalmente.

La crítica no es incompatible con la lealtad al ejecutivo en tiempos de emergencia, y ni en democracia ni en los estados de opinión pública existen unanimidades.

Las barras o los equipos de hooligans que ejercen sin descanso su vocación ciega de negarles a los demás ni un ápice de razón  no estarán de acuerdo, pero es impensable que exista un solo responsable político que no desee acabar con esta pandemia.

Jordi Pujol cuando no quería responder a la oposición o a la prensa catalana sobre algún asunto que le incomodaba era “Això avui no toca”. Hoy no estamos en ese momento ni frente a ese político de vocación absolutista, y por esa razón es tan legítima la acción del gobierno como la de la oposición: el ejecutivo gobierna y los otros partidos controlan su acción.

Winston Churchill  gobernó durante la segunda guerra mundial,  salvó a su país de la amenaza nazi, ganó la contienda y después perdió las elecciones, pero mientras dirigió el gobierno, la oposición le apoyo en lo fundamental y le criticó en lo que legítimamente considero que tenía derecho a hacer.

Diego Armario