Leonor se va de España, como su abuelo». Este es el rótulo que un trastornado ha escrito o mandado escribir sobre las imágenes relativas a la información emitida en TVE de los estudios que la Princesa de Asturias cursará en el Reino Unido. Es difícil demostrar más idiotez y mezquindad y también ser más miserable.

La Princesa de Asturias, Leonor, tiene quince años, es una menor y en condición de tal debería estar más que protegida de insinuaciones tan repulsivas como las que se infieren del rótulo. Por no hablar de que se trata, además, de la heredera de la Corona.

Tarde o temprano tenía que ocurrir algo así. TVE compite con TV3 en ignominia, al servicio ambas de Gobiernos antidemocráticos y golpistas. La televisión pública nacional se ha convertido en una herramienta del Gobierno socialcomunista para dar cobertura al cambio de régimen, de la democracia a la república plurinacional del mulo, del tío del moño, de los golpistas y los filoetarras. Tienen la república entre ceja y ceja y van tan ciegos de odio que no les importa pisotear los derechos de una niña de quince años.

«Leonor se va de España, como su abuelo». Me parto y me mondo, qué gracia, ja, ja. Como los rótulos del especial de Nochevieja de la infecta TVE.

El escándalo ha sido de tal envergadura que la señora Rosa María Mateo ha emitido un comunicado en el que dice que lo ocurrido es «una grave irresponsabilidad que no puede empañar el compromiso inquebrantable de RTVE con la defensa de los valores constitucionales y de las instituciones del Estado y, sobre todas ellas, la Corona».

Pero qué morro tiene la Mateo, administradora provisional de TVE que lleva ya tres años de provisionalidad mamando de lo que ella fue en su momento. El «compromiso inquebrantable», dice la paya.

Es más, según la dirección de la casa, los autores de la felonía han sido relevados de sus puestos. Sí, sí, como lo leen. Es la pura ambigüedad. ¿Quiénes son los responsables y que significa «relevados»? A ver, el rótulo ha aparecido en La Hora de La 1, programa dirigido y presentado por Mònica López.

¿Se han cargado a Mònica López? Va a ser que no. ¿Acaso han tirado por elevación y el relevado es el director de informativos, Enric Hernández? Pues va a ser que tampoco. ¿Es que ha dimitido Rosa María? Naranjas de la China.

El marrón se lo habrá comido el jefe de los becarios y el desgraciado que le ha dado a las teclas. «Leonor se va de España, como su abuelo». Jo, jo, qué bueno. Y el relevo habrá sido eso, un no te muevas que te relevo, ni despido ni sanción, a pesar de que semejante enunciado se parece al mínimo rigor periodístico lo que un huevo a una castaña.

Pero es que además sería injusto que el último mono fuera el primer damnificado cuando esa cosa del Ente está plagada de jefezuelos que lo único que hacen es tocarse la pirola a dos manos, incapaces de dirigir, orientar o supervisar lo que hacen auxiliares, redactores, mandados y reporteros.

Poco después de la gran deposición, ha llegado el programa del mozo Cintora con el mismo cuento. Qué fuerte, qué fuerte, la Princesa se va a estudiar al extranjero. ¿Y cuánto nos cuesta esto?

Pues seguramente bastante menos de lo que te pagamos a ti por hacer de portavoz del hombre del moño y ocultar que la niñera de Irene Montero es un alto cargo del Ministerio de Igualdad que se lleva cincuenta mil euros al año por hacer de tata de la hija menor de los Ceaucescu de Galapagar. Jetas, que sois unos jetas.

Mantener una televisión pública como esta es un crimen. Y más en los tiempos de las colas del hambre. Que se paguen la república de su bolsillo.

Pablo Planas ( Liberad Digital )