El borrador de la “ley para la igualdad real de las personas trans” preparado por el Ministerio de Igualdad de Irene Montero basa su composición en un montón de tonterías anti biológicas, disparates legales inconexos y una horrorosa falta de coherencia. Es el pastiche de un Ministerio vacío de inteligencia y repleto de malignidad sectaria.

Los 450 millones de euros que los Presupuestos Generales del Estado para 2021 otorgan al Ministerio de Igualdad, no dan para más…

No obstante el borrador – todavía no ante proyecto de ley- es peligroso, zafio y lesivo. Destruye el concepto de mujer biológica, con lo cual ha enfadado incluso a feministas históricas como Lidia Falcón, que pivotaban su discurso en este hecho natural como epicentro para la exigencia de sus reclamaciones.

Fulmina la libertad sexual de los menores; destruye la tutela de los padres; y convierte a niños y adolescentes en monigotes de la instrucción a manos de los comisarios LGTB.  Esta ley fomenta abiertamente el transexualismo, el homosexualismo y la descomposición de la igualdad ante la ley.

Sus aberrantes disposiciones son variadas:

A voluntad discrecional del menor a partir de 16 años, y con el consentimiento paterno informado si es menor de 16 o en su caso con la asistencia de un “defensor judicial”, el menor podrá decidir amputar sus genitales biológicos y convertir su sexo en lo contrario que dictan sus cromosomas y la biología. El tratamiento hormonal y quirúrgico, lo pagaremos todos los ciudadanos.

Ya saben: la cobertura sanitaria pública no contempla la asistencia buco-dental, ni siquiera las bombas de insulina para los diabéticos, y los medicamentos cada vez son más caros para los ciudadanos….Pero pagamos no sólo los abortos en clínicas públicas y en las privadas subvencionadas sino que a partir de ahora, también, todas las intervenciones hormonales y quirúrgicas para transexuales.

Resulta llamativo: un menor de edad está inhabilitado para comprar tabaco o una bebida alcohólica pero sí estará capacitado a su libre albedrío para cambiar su sexo y sobre todo, para exigir que todos los ciudadanos le abonemos su deseo.

Del mismo modo, las personas de cualquier edad tendrán derecho a cambiar del registro civil, del DNI y de todos los documentos oficiales y administrativos, su condición sexual.

Al subordinar el sexo a la libre “determinación”, el borrador de Irene Montero nos dice que cualquier persona y a su antojo determinará en cualquier fase de su vida cuál es su condición sexual según le dicte su criterio. E incluso podrá exigir, si se trata de persona con “género no binario” –es decir, no se siente hombre ni mujer-, que su sexualidad no aparezca reconocida en documento alguno, ni siquiera en el DNI.

Así mismo, se impone a los equipos deportivos femeninos la aceptación de transexuales. Es decir, que hombres biológicos que digan ser mujeres, deberán ser aceptados en un equipo deportivo de mujeres destruyendo, de este modo, la sana competitividad entre mujeres de verdad (mujeres de verdad son aquellas cuya fisionomía, fisiología y biología reproductiva y cromosómica, las define como tal y no cómo quieran las Comisarias de Irene Montero)

Por otra parte, las escuelas deberán respetar en todo momento la indumentaria y la condición del transexual o, lo que es lo mismo, que ningún centro escolar podrá imponer un atuendo, uniforme o llamar la atención a alumnos trans que monten el numerito con ropajes inadecuados, extravagantes o inmorales.

¿Y las empresas privadas? Pues recibirán estímulos, ergo subvenciones y bonificaciones, para contratar transexuales. Es decir: que el ciudadano común desempleado, agobiado por la carga de una hipoteca, sus hijos y esposa, si no se hace transexual no tendrá los privilegios que este colectivo minoritario poseerá para acceder a un sueldo.

Por si todo esto fuera poco, los ciudadanos contribuyentes deberemos pagar a los transexuales que lo soliciten, las terapias reproductivas para que jueguen a ser una familia. Además podrán garantizarse, antes de los procesos de cirugía u hormonamiento que células reproductivas o gonadales sean almacenadas para futuras voluntades “reproductivas”.

Semejantes aspectos que acabo de enunciar y otros tantos de este escandaloso borrador, forman parte de las reivindicaciones del lobby LGTB y aspiran a su normalización social gracias a las leyes que en materia de adoctrinamiento educativo han sido aprobadas en regiones como la Galicia de Feijoo o la Comunidad madrileña gobernada por Cristina Cifuentes.

Las leyes autonómicas LGTB y de género dadas por PSOE y PP donde gobiernan, junto a la ley educativa Celaá recientemente aprobada, instauran la “perspectiva de género” en las aulas. Dicho en román paladino: la enseñanza a niños y adolescentes de la “autodeterminación sexual”, es decir, que ser niño o niña no es un hecho biológico que venga determinado por los cromosomas sino “por la voluntad” de sentirse de una u otra condición.

Al proyecto antioccidental y anticristiano de la izquierda, decidida a estatalizar la educación de los menores, modelar como arcilla la sociedad y deslavazar al individuo separándolo de sus tradiciones, su Patria y su identidad sexual y cultural, le viene de maravilla una España asustada por la dictadura del miedo ante el Covid.

Sin duda, los globalitarios y sus sicarios comunistas pueden sentirse satisfechos en un ambiente social de ruina moral y terror, pues sus diseños sociales tienen el campo abierto. Más todavía cuando durante décadas la infame ideología de género ha sido impuesta por todos los gobiernos de PSOE y PP que regaron con instituciones, dinero público y la entrega de la escuela, a los comisarios LGTB protegiéndolos con leyes autonómicas y estatales.

El pastiche de borrador legislativo de Irene Montero se asienta sobre el poso de cesiones a la izquierda, ruina moral y abatimiento social que sufre España. De momento es un borrador que nos ha costado 450 millones de euros.

Pronto será una ley, y tal vez los españoles que hoy la aplauden, la lloren cuando sus hijos adolescentes en vez de ser ayudados por sus padres y educados en libertad se hayan convertido en esclavos de la depresión psicológica, la confusión sexual y el secuestro moral a manos de los lobbies y sus escuelas sumisas.

José Miguel Pérez ( El Correo de España )