LIBERTAD, ¡ SÍ !….PERO…

De las varias acepciones que tiene la palabra libertad, vamos a fijarnos en dos de ellas, que al parecer en este país, muchas personas desconocen, han olvidado, o les conviene ignorarlas. Primera, es la facultad natural que tiene la persona de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Segunda, es la contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres.

Solo hay que ojear los medios de comunicación, de cualquier tipo, para tener un muestrario casi infinito, de las barbaridades que se hacen, dicen o aplauden en nombre de la libertad.

Lo primero a señalar es que lo anterior es consecuencia de la derogación de una vieja máxima, imprescindible para la convivencia humana, a saber “la libertad de una persona termina donde empieza la de las demás”.

Lo segundo es que la justificación de determinadas conductas, basándose en la libertad, se hace de una manera torticera, pues casi unánimemente, las personas que así actúan, se indignan y claman por sus derechos, cuando son ellas las perjudicadas.

Nuestra actual edad contemporánea comenzó con dos revoluciones, la industrial y la francesa; esta última hizo universal su glorioso lema de tres palabras, Libertad, Igualdad, Fraternidad, que en principio mantiene su validez. Estimo que iba acompañado de una cuarta palabra que por obviedad no se mencionaba, Responsabilidad, sin la cual es muy difícil mantener la vigencia de las tres primeras, y como en nuestro país cada día es más evidente que se desconoce su significado, dudo que se mantenga el lema revolucionario.

Por desgracia en España, cada vez más, en cuanto a una persona que en uso de “su libertad” actúa, de obra o palabra, de forma que cause a otras, daño o perjuicio, ya sea material o moral, se pretende exigirle judicialmente que responda de sus actos, se produce un terremoto. Mi libertad es sagrada, y en consecuencia mi derecho de obrar como quiera, y cualquier cortapisa que se imponga a la misma es un crimen de lesa humanidad, demostrativo de una sociedad autoritaria, represiva y fascista.

Actualmente asistimos a una carrera de contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres, acompañada de una negación de la responsabilidad, que es la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

¿Libertad si, pero responsabilidad no? Es imposible de mantener.

Tenemos un amplio muestrario de insultos y comentarios injuriosos de todo tipo. A unos raperos se les juzgan por frases indudablemente ofensivas y los defensores de la libertad se indignan. Muere un torero en la plaza, varias personas escriben en la red que se alegran de tal muerte y no pasa nada. Durante los carnavales, en una importante ciudad gallega, el ayuntamiento patrocina que un teóricamente cómico ofenda desde sus balcones a todos los cristianos con comentarios groseros y obscenos, y el alcalde lo disculpa diciendo que es parte del espíritu transgresor de las fiestas; lógicamente no pasa nada. Me pregunto una cosa. Esa gente, ¿no sabe que yo también tengo mi libertad?, ¿qué la libertad implica responsabilidad? Indudablemente confunden, a sabiendas, libertad con libertinaje.

Hace unos días en Francia, cuna de la Libertad, Igualdad, Fraternidad, una militante animalista publicó en las redes con motivo de la muerte de un carnicero en un atentado yihadista “Pues vaya ¿les choca que un asesino se haga matar por un terrorista? A mí no, no tengo ninguna compasión por él, se ha hecho justicia”. Consecuencia, al poco tiempo estaba condenada a siete meses de prisión. Que se sepa, nadie se ha rasgado las vestiduras.

Conclusión en Francia y en España, (en esta última aunque algunos lo nieguen), existe Libertad, Igualdad y Fraternidad, pero nuestros vecinos también asumen la Responsabilidad. En otras palabras tienen muy claro que, Libertad, Igualdad y Fraternidad, ¡Sin dudarlo! pero…… las pelotas no me las tocas.

Periodista Digital