LÍDER EN HIPOCRESÍA

Mientras escuchaba a Adriana Lastra en el Congreso, me vino a la mente la figura del estafermo. Sí, esa figura de pasmarote, parada, embobada y sin acción mientras no se la impulse.

En los juegos de destreza caballeresca se utilizaba esa figura giratoria: era un muñeco con forma humana que estaba armado con un escudo en una mano y una correa de bolas o una gran bola con pinchos en la otra y, cuando los participantes golpeaban con la lanza en el escudo, giraba accionando el muñeco o pelele la correa de bolas; unas veces acababa golpeando al contrincante o derribándolo y, a veces, devolvía el golpe a quien lo accionaba con la lanza.

Pues cualquier día, tanto Adriana como Pedro ‘Plagio’ recibirán el ‘boomerang’ de su acción. Al tiempo.

Imagínense en la tribuna a Pedro Sánchez pidiendo colaboración a todos y, de vez en cuando, culpando, presionando o denunciando a los demás; es decir, accionando el estafermo para que golpee al contrario.

Ese es el papel que jugó el otro día Adriana Lastra, portavoz y “portacoz” del Gobierno, destrozando el acercamiento entre partidos y volando los puentes que se habían tendido torticeramente para el plan de activación de la economía.

Eso es lo que me hizo pensar en la reacción impulsada del estafermo. Ella no era más que la voz de su amo sobrepasado y desnortado; sus improperios cainitas, a la vista de sus gestos y ojos desorbitados, eran el giro del muñeco o pelele que había impulsado su jefe, el “Doctor Cum Fraude”.

Mi pensamiento saltó del estafermo al concepto de hipócrita y a la hipocresía que se achaca al presidente. Por aquello de su falsedad y siempre fingiendo que hace cuando todos vemos que no hace. A ello añado que no inspira confianza, carece de capacidad de liderazgo y, ante el populismo de Iglesias, no deja de ser un ‘pe-le-le’ en brazos de quien nunca ocultó sus intenciones comunistas.

Quien finge una cualidad, un sentimiento, una virtud o una opinión que no tiene es un hipócrita.

Nunca lo he visto mejor definido que en la figura de nuestro presidente del Gobierno socialcomunista, quien ejerce la hipocresía acompañada de tretas, mentiras, embustes y “bulocracia”. Son esas las armas que se ve obligado a utilizar por la dejadez en el caso del Covid-19 desde mediados de febrero, momento en que ya advirtió la OMS del peligro. Ocultar muertos no es lo mismo que engañar en unos presupuestos o esconder facturas en un cajón.

Ya superamos los 21.000 muertos y subiendo. Somos el país del mundo que más fallecidos tiene por millón de habitantes hasta que Bélgica nos ha relevado. Nos vamos a un destrozo económico de grandes proporciones y sin precedentes: dice PwC (PriceWaterhouseCoopers) que en diciembre alcanzaremos el 26,8% de paro y tendremos 7,9 millones de parados.

Hay sectores económicos que ya no tienen lágrimas y empresas que tirarán la llave al mar; así me lo contaba esta mañana un director general de una empresa con casi 350 trabajadores: “Nosotros ya no abriremos tras el ERTE. Las medidas del gobierno nos han destrozado”

Nuestra vitamina D estará por los suelos, los niños se mostrarán desquiciados, la pequeña empresa cerrada y con 850.000 negocios que se pensarán lo de volver a abrir. La población española no puede saber cómo será “el día después”.

Tampoco lo sabe el Gobierno, más aterrorizado aún. Por un perro salió la izquierda a la calle e incendió el ambiente, por más de 20.000 fallecidos no pasa nada, pero puede pasar tan pronto como el confinamiento finalice. Al tiempo. El gobierno aún tendrá sorpresas porque eso de esputar para arriba trae estas consecuencias. Por menos que eso, Luis XVI acabó en la guillotina.

Y ahora vienen los de la ‘cultureta’ de los Goya y otros eventos políticos, dirigidos siempre contra el mismo tipo de ideología. Amenazan con un “apagón de 48 horas”. ¡Egoístas! Hay decenas de ayudas a las que ellos pueden optar en los decretos y resoluciones publicados por el Gobierno, pero quieren más.

Tanto se han empeñado que el gobierno ha convocado ayudas específicas, lo que es una brutalidad más del gobierno socialcomunista.

Tanto uno como otros son líderes en hipocresía.

Jesús Slamanca Alonso ( El Correo de España )