Rememoremos las postreras decisiones tomadas el pasado jueves 14 de julio (Le France, “celebrando” la masónica revolución) en la piara de la Carrera de San Jerónimo (¿pero a quién coño pueden representar esos 350 orwellianos chanchitos más allá de a sí mismos?).

Se respalda, pues, el segundo decreto de medidas anticrisis del Gobierno con la abstención del Partido Putrefacto, a la sazón, capitaneado por el mayor tirano covidicio, el ñoño frijol, el afamado y globalista, a fuer de amigacho de narcos, FeijóoPuta. Otrosí: el Gobierno saca adelante la ley de amnesia totalitaria, la reforma exprés de la ley del poder judicial y el plan contra la precariedad de los sanitarios.

Todo se perderá como lágrimas en la lluvia

Paguitas y demás regalías y prebendas y votos cautivos. Sobornos mediante, comprando la paz mental y social de una anestesiada y sofronizada Bozalistán. Empobrecedoras y corrompidísimas recetas peronachas (sin Evita pero con Begoño), comunistoides y ruinosos pujitos. Desvariados planes asistencialistas para apuntalar el despótico Estado limosnero tan caro a la tiránica y transhumanista Agenda 2030: sin libertad, sin propiedad: no tener nada y ser feliz.

Vengativa ley chequista y filoetarra de desmemoria o de memoria extremadamente parcial: reescritura y manipulación de la historia pasada como descarnada acto de poder presente y, sobre todo, futuro. Liberticidio y falsario maniqueísmo a espuertas. Apología de criminales, olvido de víctimas inocentes. Giro de tuerca al «histérico» y zapateresco engendro leguleyo de 2007.

Ropones, felatrices del poder, independencia judicial definitivamente ida. El Prostitucional completamente vampirizado, además de parasitado, ya abiertamente progre, a fuer de prevaricador (recuerden, ejemplo a vuela teclado, Alfonso Guerra dixit, la prevaricadora declaración de «constitucionalidad» en 2007 de la inicua e INCONSTITUCIONAL ley de violencia de género 1/2004).

Más verdugos sanitarios, haciendo fijos a los eventuales: más radicícola elefantiasis del Gran Leviatán, perfilando la feroz dictadura sanitaria, covidicia y más allá, sometida (valga la aparente aporía), en Bozalistán y en todo el orbe dizque occidental, a la Organización Mafiosa contra la Salud (OMS).

Propiedad de Gates, el «filántropo». En fin.

Luys Coleto ( El Correo de España )