» LO PEOR HA PASADO »

La pregunta que habría que hacer a Nadia Calviño, si no se la ha hecho ella a sí misma, es ¿qué hace una mujer como usted en una panda como ésta?

Me refiero al Gobierno Sánchez-Iglesias, un conglomerado tan variopinto como ineficaz, dominado por profesionales de la política entendida no como «el arte de lo posible» de Bismark, sino como el arte de engañar a base de «el dinero público no es de nadie», «lo que es bueno para nosotros es bueno para el país» y «no permitas nunca que la realidad desautorice tus hechos».

Niégala, ocúltala, culpa a los demás o di que lo hacen todos. Que es la forma de gobernar de Pedro Sánchez bien arropado por su gabinete, en especial las y los que, a falta de una sólida formación y una brillante carrera, se han dedicado a la política en su versión más vil. Los reconocerá por verles defender incluso los errores palmarios de su señor, el mejor experto en tal categoría.

Hay, sin embargo, un pequeño grupo que puede mostrar un currículo excelente e intenta salvar la cara si puede, aunque rara vez lo consigue. Ocupan los ministerios de Defensa, Ciencia, Agricultura y algún otro, que si no pueden salvar al país, intentan al menos salvarse ellos.

Nadia Calviño, es la principal, no sólo por ser una de las vicepresidencias, sino también por llevar los asuntos económicos. Su formación no puede ser más completa, ya que, aparte de ser Técnica Comercial del Estado, ha ocupado en Bruselas cargos en el departamento de Presupuestos de la Comunidad Europea y habla los cuatro principales idiomas de la misma. Posiblemente fue lo que empujo a Sánchez a ficharla.

Pero si al Covid-19 no puede engañársele, menos se puede a todos los indicadores económicos españoles, que no son malos, sino los peores de la reciente historia. Ella ha hecho lo que ha podido, pero las cifras cantan: el desplome de la economía será de 9,2 por ciento este año, con el paro, que había bajado al 14% se planta en el 19, mientras el déficit da un salto del 2,8 al 10,3 por ciento.

¿Cómo va a pagarse todo eso? Pues con deuda pública, que pasará del 95,5 del PIB al 115,5, es decir, deberemos más de lo que producimos. Se espera una recuperación en 2022, pero no llegará para cubrir las pérdidas de éste y nadie garantiza que se alcance en el siguiente.

En cuanto al Plan Marshall del que hablaba Sánchez y las ayudas europeas, tienen que ser aprobadas y repartidas con otros países. Las habrá, pero difícilmente para cubrir el agujero.

Visto lo cual, lo que ha hecho Pedro Sánchez es anunciarnos que «lo peor ya ha pasado» y que «somos el tercer país en hacer test», va a pedir al Congreso otra prorroga del estado de alerta y preparar 16.000 millones de euros para la revitalización.

Con toda la cara. Me gustaría ver la de Nadia Calviño al enterarse.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor