LO PEOR VIENE AHORA

Entiendo que el debate mediático es si Sánchez puede dormir tranquilo, si Pablo Iglesias se siente traicionado y si Rivera y Casado pactarían. Pero, ¿sabes qué?… desde la Vega Baja del Segura, muy cerca de la zona cero de las inundaciones de la semana pasada, las elecciones quedan lejos.

En Orihuela, Dolores o Benferri cayeron más de 500 litros por metro cuadrado en 24 horas. Lo nunca visto y lo nunca sufrido. Y aún me parece un absoluto milagro que solo hayan muerto siete personas. Tres en la provincia de Alicante, dos en Albacete, una en Almería y otra más en Granada.

Como suele ocurrir, junto al drama y el miedo surge lo mejor de la solidaridad. Es impresionante el trabajo que han hecho los bomberos, los militares, los policías y los guardias civiles, los sanitarios, miembros de Protección Civil y los propios vecinos. Ha pasado una semana y se empieza a vivir la reconstrucción, la limpieza, y se empieza a pensar en la ruina. Porque muchos pequeños agricultores lo han perdido absolutamente todo.

Pero a la vez se palpa la fuerza de esta gente y la seguridad en su renacer. Incluso entre la ironía y la resignación con más acento murcianico que valenciano: «Ni Murcia ni Valencia… Vega Baja… independencia».

Como me decía Ruth, una medico de familia, ahora toca ayudar, hablar con la gente y cogerles de la mano. Por eso es necesario no olvidarse de esa Vega Baja. Porque tiene razón mi amigo Antonio, del bar Manolo de Orihuela: «Vamos a salir. Seguro. Pero lo peor viene ahora».

PD: Me contaron cientos de anécdotas: boinas verdes sacando en volandas a la gente, policías rescatando ancianos, bomberos en piraguas, enfermeras asistiendo partos en plena gota fría y los soldados de la UME despedidos entre abrazos, aplausos y lágrimas.

Pero tras los agradecimientos queda una sensación que casi todos me repitieron: «Dentro de dos o tres años volveremos por aquí. Es la naturaleza y la mano del hombre».

Ángel Exposito ( ABC )