LO SIENTO, OTRA VEZ SERÁ

Nicolás Maduro seguirá jodiendo a su pueblo , el tiempo que Dios y los hombres quieran.

No sé si ha sido una chapuza o si los petardos que ha explotado a unos estratégicos y prudentes metros del dictador venezolano era un preparado auto atentado de efectos controlados, para darle al gorila un aura de héroe que sobrevive a los ataques de sus enemigos.

Por ahora no tengo más datos que los que el propio gobierno venezolano ha difundido, pero si el ex camionero hubiese leído las inexistentes obras completas de Franco, podría haber dicho que se trataba de una conspiración judeo masónica orquestada por los enemigos del régimen .

Mi primer pensamiento me lleva a lamentar que no lo hayan mandado a criar malvas en compañía de su antecesor pero dejo esta expresión, con la que me solidarizo, a los venezolanos que a estas horas carecen de un elemento sólido para festejar un acontecimiento histórico que, como el cometa Haley, puede que tarde tiempo en volver a producirse.

Recuerdo como si fuese hoy el día en el que se produjo un atentado fallido contra Augusto Pinochet en el año 1986, trece años después del golpe que había llenado el estado nacional y numerosas cárceles oficiales y clandestinas, de ciudadanos chilenos, muchos de ellos torturados, asesinados o desaparecidos.

Entonces lamenté el fracaso de aquel intento de acabar con el tirano por parte de Frente Patriótico Manuel Rodríguez. En aquellas circunstancias intentaron acabar con un dictador de derechas y hoy lo han intentado contra con un tirano de izquierdas, que como diría un castizo “ son la misma mierda”.

No necesito fuentes de autoridad para mantener mis opiniones, pero hasta alguien a quien la Iglesia Católica considera un santo y el resto del personal no creyente “ un intelectual respetable” llamado Tomás de Aquino , escribió hace siglos que “cuando la tiranía es un exceso intolerable, es virtud de fortaleza matar al tirano”.

Cuando se vive en una democracia real, como es la nuestra y la de los paises de nuestro entorno, existen cauces legales para reconducir o castigar los eventuales abusos del poder, pero sobre todo para proteger a los ciudadanos de esos posibles excesos .

En Venezuela, como en Cuba, como en Guinea Ecuatorial – por citar tres paises en los que se habla español- los ciudadanos carcen de esas garantías, porque sus dirigentes se consolidan con la represión contra los disidentes.

En España una gran parte de la población tiene más de 50 años y, aunque algunos políticos hablan de Franco todos los días, la mayor parte de ellos y de los ciudadanos, ni lo conocieron ni vivieron bajo su dictadura. Tal vez por eso son tan ignorantes y no les importa elogiar a Nicolás o abrazarse con otros sátrapas.

El único antídoto que existe en la vida contra cualquier desgracia o enfermedad es haberla padecido, y de eso saben mucho los venezolanos a los que les mando un abrazo porque conozco y quiero a muchos de ellos.

Diego Armario