UN LOCO ANDA SUELTO

Se llama Puigdemont. Hay muchas clases de locura, pero todas coinciden en algo: creer que es real lo que no existe o, dicho a la inversa, creer que existe lo que no es real. La alocución que en la noche del martes propinó a los televidentes el individuo citado es un apabullante testimonio clínico. Deberían tomar cartas en el asunto los loqueros.

Todo el mundo tiene una solución personal para la mayor crisis vivida por España desde que la guerra civil solventó la anterior. Yo también la tengo: que pongan a Puigdemont una camisa de fuerza y lo internen en un manicomio hasta que recupere la cordura o se pudra en ella. Es una medida justa, rápida, eficaz y barata.

      Y a la vocinglera pandilla de gamberretes que siembran el pánico en las calles de Barcelona… Mejor me callo, no vaya a ser que me pongan en la picota los del New York Times.

      Carl Jung: «Nacionalismo igual a narcisismo».

Schopenhauer: «El carácter nacional siempre saca lo peor de los seres humanos».

Einstein: «Los nacionalismos son la enfermedad pediátrica de la humanidad».

Raimon Panikker: «La política es el ámbito de lo demoníaco».

Fernando Sánchez Dragón ( El Mundo )