Los barones del PSOE se sublevan lo justo,
pichiflójicamente, la puntita y ya está.
Aparentan enfado, representan disgusto,
hacen muchos melindres… que se quedan en na.

Los barones del PSOE ponen cara de enojo,
fruncen algo las cejas, y los morros también.
Y si acaso, protestan un poquito, muy flojo,
con la misma energía que un pollastre al gratén.

Los barones del PSOE (yo no sé si hay baronas)
no se arriesgan un pelo, desde luego que no.
Ni se juegan sus cargos ni aventuran poltronas,
porque, al mínimo riesgo, ya se han hecho popó.

Los barones del PSOE se las zampan enteras,
se las tragan dobladas, con gaznate voraz.
Y aunque finjan escándalo, cual perrillas falderas,
obedecen las órdenes que formula Ferraz.

Los barones del PSOE son felpudos serviles,
humillados por Sánchez, que les muestra desdén.
Los barones del PSOE son cobardes y viles.
No me creo sus farsas. Y por mí, que les den.

Fray Josepho ( Libertad Digital )