COMO LOS CAFÉS NOS SEPAN A FACISTA

A los holandeses dueños de Saimaza y Marcilla no les ha importado que desde su compañía llamen fascista a nuestro Estado. Opinión personal, lo llaman. Por lo que tampoco les importará que a los españoles esos cafés nos sepan a fascista, o a comunista, o al aroma de cualquier otro tipo de sistema dictatorial y represivo.

De hecho, hay una movilización en las redes sociales con todos los españoles a los que se les han indigestado los cafés en cuestión por sabores perjudiciales para la salud mental. Para la salud democrática, en este caso.

Por un insulto a todo un país que la compañía no se ha molestado en corregir, probablemente más por simpatía hacia las ideas de su directivo Mitjavila que por ignorancia supina sobre el sistema político español y su condición de ser una de las democacias más avanzadas del mundo, tanto o más que la holandesa. Seguro que los dueños de los cafés no llamarían opinión personal a declaraciones como las de arriba (publicada y después borrada por Mitjavila) referidas a su compañía o a sus cafés y proferidas por un directivo de otra compañía o por un líder político, por ejemplo.

De ahí que ahora estén abrumados y sorprendidos por las opiniones personales de los miles de españoles que notan un tufillo fascista, o comunista, en sus cafés. De ésta se ponen a hacer un cursillo intensivo de cultura política democrática y de los informes sobre los países democráticos más avanzados del mundo en los que encontrarán siempre entre los primeros lugares a nuestro país.

Edurne Uriarte ( ABC )