LOS CÍNGULOS CON LAS ESTELADAS

La religión y el nacionalismo han sido coartadas y recursos de los fanáticos para atacar a los que consideraban herejes o enemigos. Decía Pla que los mediterráneos no tienen mentalidad religiosa. “Nosotros, la religión la utilizamos cuando estamos enfermos o nos vamos a morir”. También pensaba que su pueblo no tenía sueños utópicos y que lo que quería es que los restaurantes siguieran abiertos y que las cloacas funcionaran. Lo cierto es que la religión -con su chafallón de luminoso boato- y el nacionalismo -con sus forofos de los trapos- surgieron en las mismas abadías.

El Papa Francisco no permite que los cardenales se pasen el día papeando caviar beluga ni que los obispos españoles dicten creencias políticas. Se hacen ellos mismos el té en los palacios, cada vez pintan menos y, de pronto, han renacido en el procés; algunos han hecho cíngulos con las esteladas. Prudentes como serpientes, los de la Conferencia Episcopal han condenado la DUI y han apoyado el 155 cuando ya quedó claro que los independentistas hacían el ridículo y habían provocado la devastación y la quiebra.

Dijo alguien que el Vaticano es un Estado de juguete. “Imaginad lo que puede ser un pueblo del cual un cuarto está formado por curas; un cuarto, por estatuas; un cuarto, por gente que no trabaja casi nunca; y otro cuarto, por gente que no hace absolutamente nada”. Pero la diplomacia de la Santa Sede tiene fama y más de 2.000 años de historia, así que le pregunto a un experto en cuestiones vaticanas si hay discrepancias entre el Papa y los obispos hispánicos: “Hay clara discrepancia -contesta- entre lo que opina la Conferencia, en la que están también los obispos de las diócesis de Cataluña, y lo que opinan éstos.

La Conferencia coincide con los aires vaticanos y la opinión del Papa: tratar el asunto con delicadeza y mantener la unidad de España. Los obispos catalanes están divididos respecto a la actitud a tomar. Unos se alían con lo que dice Unidos Podemos: referéndum legal, con garantías y vinculante. Otros son claramente independentistas. El Vaticano opina como Europa: los nacionalismos son mala cosa“.

Hace dos meses que 300 curas exigieron al Gobierno español respeto al autogobierno y que permitiera la votación ilegal. Escondieron urnas en los confesionarios y hubo recuentos en los presbiterios. Estuvieron a punto de sacar a Puigdemont bajo palio. En la abadía de Montserrat, el Álamo del nacionalismo, los niños de la escolanía más antigua de Europa cantaban: “Iluminad la catalana tierra/ guiadnos hacia el cielo”. Supongo que el partido de los curas hará, junto a los separatistas, examen de conciencia.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor