Esta palabreja que todavía no ha incluido la Real Academia de la Lengua  Española, en su Diccionario –aunque es,  ya,  de uso frecuente—la supongo salida  de la mente de algún leal instrumento de los directores del pensamiento único. O, dicho en otros términos,  de esa organización en la que creen muy pocos líderes de la opinión, intelectuales de peso, líderes políticos y menos aún el Pueblo –que vívia ajeno a la lucha de las ideas—  y que yo siempre la he llamado por su nombre,  desde hace cinco o seis décadas.

No puedo, por lo tanto,  dar por seguro el “contenido” del vocablo. Eso sí,  quienes más lo utilizan,  llaman así a cuantos se oponen a las  interpretaciones vulgarmente admitidas  domo dogmas de fe, bien se sobre los autores o sobre las causas de la situación que nos toca vivir y señalan  a los verdaderos culpables  de  la sima en que nos hallamos.

Los “conspiranoicos”  atribuyen cuanto sucede a “una planificación previa” dirigida por “unos señores que no conoce nadie”.  En consecuencia los escritores, pensadores, tertulianos y demás “creadores y manipuladores de la opinión”, ha decidido tenerlos  por “chalaos” por emperrarse en no admitir  ni hacer propias, “las cuerdas explicaciones de los pensadores sensatos”.

Me imagino que,  por mis libros y escritos, y ahora por mis vídeos, me deben tener en la lista de esa especie rara que habla y escribe cosas extrañas sobre “los dueños del mundo”, De ser así,  pueden estar seguros que me honra el ser catalogado entre esa especie y no me produce el menor complejo.

Me ha movido a escribir sobre el tema esta nota recibida de “Ahora Información” titulado “¿Qué pasa con la cartilla Covid?”, por la sencilla razón de que me recordado su lectura el hecho de haber sido yo, uno de los primeros –si no el primero– en proclamar este aviso: todo cuanto tiene algo que ver con  “coronavirus” — empezando por la creación artificial del “virus” mismo–  es el primer ensayo, la primera prueba, a nivel mundial, con un objetivo, probar si existen ya las condiciones favorables para dar el golpe definitivo –el “golpe de estado mundial”—e implantar el mando único universal colocando  en su trono al “rey único” –por supuesto sionista–.

Me ha satisfecho comprobar cómo no soy un bicho raro pues, al mismo tiempo o poco después,  son bastantes los que han escrito, con palabras distintas pero con el mismo sentido, “no tragamos” la versión oficial que intentan imponer sobre la famosa “pandemia”… nunca mejor aplicado eso del “cuento chino”.

Es más son muchos los científicos que reconocen que la enfermedad, pero no que sea una “pandemia” y consideran que debería haberse tratado como la gripe anual, sin necesidad de montar artificialmente todo ese tinglado cuyo peor resultado no son las muertes, equivalentes más o menos a las de cada año, sino la ruina económica planificada por los autores de la tragicomedia y que tiene un nombre (al menos para mí que lo utilizo desde hace cinco o seis décadas): “SINAGOGA  de SATANAS” (así la bautizó hace dos mil años, san Juan evangelista) o “PODER SUPREMO ‘sin rostro’…”  (así la bauticé yo desde que la estudio)

Lo bueno o lo malo –depende de quien lo lea—de algunos “conspiranoicos” es el don de “profecía”…  A mitad de los años cincuenta,  cuando parecía imposible, avisaba yo a mis amigos y al entorno (universitarios, compañeros de trabajo, familia…):“Cuba va de bruces al marxismo”  pero,  fue  exactamente en 1957, tras siete meses ausente de la Isla,  al regreso de un viaje por Europa, cuando lo concreté y anuncié: “En 1959, Cuba será marxista…”

 Pues ni que fuera yo un reloj suizo: el 1º de enero de 1959, Fidel entraba en la Habana… Hace unos cinco años “anuncié” de palabra y por escrito: “En un par de años tendremos en España, el Segundo Frente Popular”, y he vuelto a acertar.

En su fecha,  Falconetti, el Coletas y los independentistas, o sea,  los continuadores, hijos y herederos de los asesinos socialistas, comunistas, anarquistas, separatistas, nos han impuesto el “Segundo Frente Popular”,  Ahora,  tengo anunciado: “Dentro de un par de años más –o quizás antes—en España tendremos instalados, el hambre, la ‘hambruna’, la esclavitud y el ‘tiro en la nuca”, a menos que el Pueblo provoque otro ‘Dos de mayo’ o un segundo ‘18 de julio’…”

Nada deseo tanto como equivocarme esta vez, viendo como Europa prepara la ayuda que nos va a dar “quemando catedrales”,  con muchas ciudades, en manos de ya de la morisma  y, por otra parte viviendo en una España con sus puertas abiertas de par con el fin de facilitar la libre entrada de cuanta chusma mora lo desee, me temo que volveré a ser “profeta”.

Repito: lo bueno y lo malo de ser “conspiranoico” es conocer las reglas que rigen hoy en el mundo y que los listos no quieren ver.

Gil de la Pisa Antolín ( El Correo de España )