El presidente que sufrimos ha dispuesto de bastantes ocasiones, en su azarosa peripecia, para manifestar respeto al Poder Judicial. Y para respetarlo. Sin embargo, ha esperado a que imputen al partido de su socio de gobierno para recordar tal respeto, agarrarlo y protegerse con él. Un escudo de silencio. Un quitavergüenzas.

El Fraudillo no deja de encabezar el Ejecutivo, hasta ahí hemos caído como nación. Cuando su vicepresidenta primera, o su Iceta, han propuesto burlar las sentencias del golpe separatista por razones de conveniencia política, Su Sanchidad calló. Otorgó. No recordó el respeto al Poder Judicial.

El Doctor tiene la moral política, la ética pública y la integridad de una hoja al viento. Es imprevisible por una razón de peso: solo hay una verdad fáctica, pero las mentiras son infinitas. Y ese es el terreno en el que se mueve. Cambia el viento, cambia Schz. Ha sido firme anti nacionalista y aliado de Bildu.

Ha abominado del populismo de raíz venezolana y se ha abrazado a él. Ha puesto a la Mateo por dos meses en RTVE y luego la ha eternizado como a una cariátide. No acabaríamos nunca, así que saltemos al último volantín de don Plagios: su «máximo respeto» al Poder Judicial. Permítanme que me desternille, enseguida vuelvo.

Ya estoy más tranquilo. Pero hombre, Mister Falcon, ¿acaso no conserva huella alguna en su memoria, por tenue que sea, de todo lo que dijo e hizo usted cuando el PP se vio imputado como hoy se ven sus socios de Podemos? ¿Nada de lo que resopló, de lo que disparó, cuando lo de aquella caja B? ¿Qué respeto (¡máximo!) al Poder Judicial invocó entonces?

Déjame que te cuente, roqueño: esto no va del distinto sesgo que cabe esperar cuando el problemón afecta al que te sostiene sobre sus hombros en vez de salpicar a tu oposición. Esto va de lo que políticamente levantaste partiendo de aquellas solas salpicaduras.

Porque fue todo. Todo todito todo. Todo aquello sobre lo que descansas, a través de lo que vuelas con tus Falcon y tus helicópteros, todo lo que blanqueas a los hijos de ETA, toda la sal que arrojas sobre la tierra esterilizando el tejido empresarial, todo el mortal desorden de los ineptos gestores de la peste, toda la traición a la Corona que empieza echando a un hombre cuya talla tú no sueñas y que continúa con el aislamiento del único que dio la talla cuando el golpe de Estado de tus socios separatas.

Todo, absolutamente todo este contradiós que condena a España en lo económico, la apesta en el ámbito internacional y la debilita en lo institucional hasta hacerla peligrosamente quebradiza, todo lo has perpetrado explotando la imputación del tesorero del PP y luego del propio PP.

Habéis hecho maravillas tú, la izquierda y su cabecera, la cadena amiga y el Glande de España desde Barcelona. El barro del homúnculo político que eres, en una simetría perfecta que parece predestinada, mancha hoy a tu gobierno.

Juan Carlos Girauta ( ABC )

viñeta de Linda Galmor