» LOS DIFERENTES »

En las elecciones autonómicas de 2001, socialistas y populares se propusieron darle juntos una victoria al constitucionalismo. Aquel mitin en el Kursaal fue un acto de resistencia contra el terrorismo de ETA y el nacionalismo excluyente y supremacista.

Casi lo consiguen. Dos décadas después, en el Palacio Miramar de San Sebastián, se han vuelto a reunir los que quedan, «los diferentes» frente a la «homogeneidad clónica nacionalista», como dijo entonces el profesor Mikel Azurmendi.

La eurodiputada de Ciudadanos Maite Pagazaurtundúa elogió al candidato Iturgáiz como «el hombre más decente y digno que ha dado la política vasca» y avisó de que «el posterrorismo tiene fango, muchas mentiras y destrozos». El filósofo Fernando Savater recordó que el nacionalismo representa una ideología «racista» y «xenófoba». Claman en el desierto porque la izquierda a la que se dirigen se ha hecho, en general, identitaria, o lo que es lo mismo, nacionalista. Los casos se han multiplicado como esporas por toda España.

El PSOE se ha dejado hechizar por el embrujo de la identidad desde que José Luis Rodríguez Zapatero pactó el cordón sanitario en Cataluña contra el Partido Popular. Los hechos demuestran que el sanchismo reinante se siente más cómodo negociando con los independentistas que con el Partido Popular. Pedro Sánchez no quiere acuerdos con Pablo Casado.

Le ha resultado incómodo que el PP le votará a favor más de la mitad de la alarma. Cuando esta semana se acercaba el pacto en Sanidad colocaron el obstáculo. La escuela concertada -cuya labor social desprecian los ignorantes con sus prejuicios de manual-, marginada y sin ayudas en la actual crisis.

Nada nuevo tras los cien días de reclusión. Le va a ser difícil a Inés Arrimadas defender la libertad y la Constitución de la mano del Partido Popular en el País Vasco, como ha hecho antes en Cataluña, mientras negocia no se sabe muy bien qué con el binomio Sánchez-Iglesias.

Nada que objetar a su pretensión de ser útil, pero debe saber el riesgo que corre de dejar de serlo cuando menos se lo espere. Y con Sánchez, cada día es otro. Vive al día.

Juan Pablo Colmenanejo ( ABC )