LOS ESPAÑOLES DEBEN SER IDIOTAS, PARA TVE

Entonces, el diario gubernamental -hay características que generan adicción- dice que lo que hace seis años eran purgas, ahora son simples relevos de nuevos jefes que se parapetan en la quinta planta y no bajan a redacción de TVE. Como la cosa más natural del mundo. Y todo esto porque hay que «recuperar la información al servicio de los ciudadanos y de la verdad». O sea, que los ciudadanos españoles deben ser idiotas, porque ha sido llegar este nuevo equipo directivo a gestionar los informativos y a impedir que se siga mintiendo y la caída en audiencia ha sido notable. Los telediarios de La 1 ya no lideran.

Por primera vez en veintiún meses los informativos de la televisión pública de todos los españoles han perdido el liderazgo en favor de otra cadena. Estoy deseando oír explicar a la jefa de relaciones externas de TVE, María Escario, que a los españoles les gusta más que les mientan. Y que no me vengan con la milonga de que es por el mes de agosto. Porque en 2017 también hubo un mes de agosto y TVE fue igual de líder.

La purga que está viviendo TVE no tiene precedente equiparable. Aquí no están sacando de sus funciones a los jefes, están haciendo una limpia hasta del último redactor sin mando en plaza. La gran mayoría de los equipos de edición están siendo convertidos en redactores de base. Y se dice que se está sustituyendo a la gente que vino de fuera por los de la casa de toda la vida. Lo que tampoco es cierto.

Porque para editar el matinal se ha designado a Inma Gómez Lobo, que es una interna que incorporó Luis Fernández. Igual que en etapas anteriores, bajo la dirección de Fran Llorente, se incorporó a altos puestos a periodistas de fuera de la casa como fueron los casos de Ana Pastor o Mara Torres, por ejemplo. Se habla del agravio que se hizo en 2012 con los profesionales que estaban al mando entonces. Pero, por ejemplo, a un tipo como Matías Montero, que era subdirector de informativos, se le dio la dirección de «Crónicas», un programa de La 2 cuajado de premios. Algo que ya quisieran para sí los múltiples decapitados de la hora presente.

Esta izquierda es muy partidaria de los convenios colectivos hasta que tiene que cumplirlos en en beneficio de trabajadores a los que no considera afines. Los que no se han vestido de negro los viernes. Pero la «Norma reguladora de las condiciones de trabajo del personal directivo de la Corporación RTVE», establece en Anexo II, punto 8 que «El personal fijo o indefinido, dentro del ámbito subjetivo de aplicación del Convenio de la Corporación RTVE, que haya desempeñado cargo directivo, será destinado, cuando cesen, a un puesto adecuado a su experiencia y dedicación».

Que se lo pregunten a Sergio Martín, Víctor Arribas y a docenas de profesionales en estos días. Pero todo esto se hace en bien de la Verdad. Y la Verdad es contar de pasada el fichaje de Begoña Gómez por el Instituto de Empresa o es no dedicar un segundo en los telediarios de las 15,00 y las 21,00 del 27 de agosto a informar de la muerte del ex vicepresidente del Gobierno, Alfonso Osorio. Total, él sólo fue miembro del Gobierno que hizo la reforma política que acabó con el franquismo, legalizó el Partido Comunista y convocó las primera elecciones democráticas. Un mindundi, vamos.

Y sobre todo, que no se entere nadie que en España la democracia la trajo la derecha, porque durante la mayor parte de los casi cuarenta años de la dictadura, la gran mayoría de la izquierda estuvo de vacaciones.

Ramón Pérez-Maura( ABC )