LOS ESPAÑOLES MORIREMOS CON EL CULO LIMPIO

Veo a la gente andar por las calles sofocada, con varias bolsas de comida, abundantes rollos de papel higiénico, un gran número de barras de pan, supongo que para congelar, etc.

¿Han llegado al poder los rojos, y hay que prepararse para lo peor…? Al fin y al cabo, esta gente solo trae miseria, paro y piojos.

Pero no es eso, no, aunque también, sino que un gobierno que no para de mentir, desde que “ganaron” unas elecciones falseando los resultados electorales, y que el domingo pasado, día de la manifestación de las femimarxistas, su principal, por no decir único, apoyo electoral –perdón, he olvidado a los separatistas, eternos enemigos de una España unida-, decía que no había problema alguno, pero a partir de ayer, viernes, resulta que la situación ya es dantesca, que tenemos que cerrarnos en nuestras casas y rezar, y solo hay que ver la imagen de ¿Pablo Iglesias? en un tempo pidiéndole a Dios quedarse dónde está, es decir en la vicepresidencia del desgobierno, y su jefa como ministra de “igualda”…

Ha sido tradicional en la historia de España morir con las botas puestas, tanto en la guerra civil del siglo pasado como en todas las anteriores guerras que durante siglos nuestra Patria mantuvo para afianzar su poder y hegemonía mundial.

Pero hoy en día, parece que la principal preocupación de los españoles es morir con el culo limpio, y por eso todo el mundo va como loco a comprar rollos de papel higiénico.

Mi propia señora no se ha podido sustraer a la publicidad gubernamental, y me ha encargado la compra de varios paquetes de papel higiénico… Y yo, siguiendo mi inveterana costumbre de hacer solo lo que estimo procedente en derecho, no he hecho ni caso.

Si falta papel, nos limpiaremos el culo con el Heraldo de Aragón, y así servirá para algo.

Como diría el gran Unamuno, ¡qué país, que paisaje y que paisanaje!

Una sociedad cobarde y corrupta, cada uno en la medida de sus posibilidades, y una castuza política sentada sobre nuestros hombros, y manejando la zanahoria (las subvenciones) y el látigo (las sanciones, los procesos penales, etc.) cabalga a paso ligero camino de ninguna parte…

Solo nos falta revolcarnos en nuestras propias heces, como los cerdos en sus corrales.

Pero los españoles no somos así: tenemos papel higiénico y nos limpiaremos el culo con mucha dignidad, para que quiénes nos dan por el culo encuentren el camino limpio y expedito.

Cada país tiene el “gobierno” que se merece, y España no iba a ser una excepción…

Ramiro Grau Morancho ( El Correo de Madrid )