LOS GANSOS DEL CAPITOLIO

Graznaron los gansos del Capitolio en los medios de comunicación, nuevo templo sagrado de Juno. El emperador de la desidia no los quiso escuchar, encriptado en el palacio de la Moncloa. “No hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”, reiteraba el rezo de su oración arriólica y familiar. Ni siquiera hizo caso a Manilo Rivera que intentó frenar a los galos de la Generalidad cuando escalaban las murallas de la independencia.

Mariano Rajoy no quiso escuchar el graznar del periodismo que anunciaba lo que iba a ocurrir en Cataluña. Permaneció impasible en la política necia del pasotismo, la cachaza y el arriolismo. Le pregunté hace unos días a un destacadísimo político del PP por el plan B de Mariano Rajoy si fallaba su estrategia ante el órdago secesionista de Carlos Puigdemont. Me contestó sagazmente: “¿Plan B? Ni siquiera tiene un plan A…”.

En un excelente editorial, este periódico le recordó a Mariano Rajoy el lunes, tras el aquelarre dominical en Cataluña: “Ni un minuto que perder frente al independentismo”. Se hacía eco el editorialista del clamor de la opinión pública que quiere ver encarcelados a Carlos Puigdemont, a Oriol Junqueras, al pobre Arturo Mas, al mayor Trapero, a la taimada Carmen Forcadell y a sus cómplices, presuntos reos de un delito de sedición, de otro de rebelión y tal vez de un tercero de alta traición.

Con los que han perpetrado un golpe de Estado en Cataluña no se puede pastelear ni negociar ni emplear el lenguaje cobarde del buenismo y la componenda. Hay que ponerles a disposición de la Justicia. Después, sí. Después habrá que abrir una vía de negociación con interlocutores válidos porque la inoperancia de los distintos Gobiernos de Madrid ha permitido la crecida del secesionismo y una situación que precisará de largos años para resolverla.

El pueblo español no le perdonará más vacilaciones ni componendas a Mariano Rajoy. Al presidente le convendría no olvidar que en el PP son muchos los que consideran conveniente aplicar el 155, convocar de forma inmediata elecciones generales y que Rajoy se retire y ceda su candidatura a Íñigo de la Serna, a Núñez Feijóo, a Ana Pastor, a Pablo Casado

Y el Rey, el inteligente Felipe VI, permanece en su sitio, tras el impecable discurso del martes, elogiado, salvo aisladas excepciones interesadas, en España y en toda Europa.

Luis María Anson ( El Mundo )