Llevamos ya tres días de septiembre y aquí no pasa nada anormal, todo es normal… si normal puede ser que el traidor Sánchez siga mintiendo sin despeinarse, que el cobardica Casado siga haciendo promesas para cuando le llegue la lechera con la leche del Manzanares, que el virus comunista siga matando y llevándose a mis amigos, que en Córdoba ya hayamos alcanzado los 50 grados, que los aficionados del ciclismo sigamos recordando al grandísimo Induráin o que yo siga dependiendo de la maquinita del oxigeno que me mantiene vivo (aunque sin saber ya lo que es vivir). Nada.

Todo normal. Hasta el “record de la luz” y la recuperación fantasmal de los euros tan celebrada por el loco de la Moncloa.

Pero, como yo no me creo ya nada y, la verdad, es que esperaba algo gordo, me he ido a ver a mi “Oráculo de Delfos” particular y le he censurado su falta de acierto.

  • — Oráculo, me dijisteis en junio que en septiembre explotaría Cataluña y yo no veo que esté sucediendo nada anormal. Los “Idus” de septiembre han llegado y Cesar sigue vivo.
  • —Oh, incrédulo amigo Merino, es cierto que septiembre ha llegado, pero todavía no ha pasado. Han llegado pero no han pasado, y ya sabes lo que le pasó a Julio Cesar. Te dije que todo sucedería cuando los “Idus” de septiembre y los “Idus” todavía no han llegado, llegarán a partir del día 11 (¿o es que has olvidado la “Diada”, el santo y seña de los golpistas?)
  • — Oráculo mío ¿y qué hacemos hasta ese día?
  • — ¡Dormir!… dormir de noche y de día dormir la siesta. Los españoles no saben hacer otra cosa… o leer.
  • — ¿Y qué puedo leer ya que no haya leído en los meses que llevo encerrado en la jaula del maldito virus comunista?
  • — Incrédulo, hombre de poca fe, vete a casa y abre el cajón de la mesita de noche de tu dormitorio y allí encontrarás lo que debes leer mientras esperas.

Y a fe de Dios, que lo que encontré en la mesita fueron estos famosos versos del gran Dante que quitan el sueño a cualquiera:

“Por mí, se llega a la ciudad doliente.
Por mí se llega hasta el dolor postrero,
al rechinar, al llanto, al desespero.
Por mí, se va tras la perdida gente.
Justicia fue mi causa: justamente,
Sumo Poder, Saber y Amor Primero
me creó, cuando se hizo el traicionero,
antes que el mundo: duro eternamente.
Albergo al que, maligno, se destruye
en el odio y cifra su existencia
en la envidia. Sabed a dónde vais.
Albergo al miserable que rehúye
al Bien, a la Verdad y a la Clemencia.
Dejad toda esperanza los que entráis.»

***

Estas palabras, en color oscuro,
vi escritas en lo alto de una puerta,
y volviendo mi cara, como muerta,
a mi Señor, le dije: —“Es muy duro
esto que aquí se pone”. E, inseguro,
quedéme quieto y mudo, pues no acierta
la lengua con palabras, cuando yerta
queda el alma ante el terrible muro.

*** 

Y entrando, en un aire sin estrellas,
resonaban bramidos, ayes, llantos,
alaridos de horror, gritos y espantos
de muchas lenguas, y con todas ellas,
un tumulto de voces y querellas,
de rechinar de dientes y quebrantos,
rugidos, golpes de ira, y todos cuantos
ruidos haya sin luz, ni notas bellas.
Un estrépito como en remolinos,
de viento ciego en ciegos torbellinos,
y el ulular continuo que enloquece

Ciertamente, el infierno puede estar por llegar. Sobre todo el “Infierno” que ya preparan los “cachorros terroristas” de los independentistas catalanes, según se “runrunea” en los ambientes políticos… y en los informes secretos de la Guardia Civil. Al parecer,  la guerra que están preparando puede ser definitiva para la independencia.

Julio Merino ( El Correo de España )