LOS INFELICES 20

En España especialmente, el futuro más inmediato es de perder el sueño, aquello famoso (y falso) del que decía Sánchez que no iba a poder conciliar si tuviese que gobernar con Podemos. A mí me dan pavor los días y semanas que nos esperan. ¡Vaya estreno de año que vamos a tener! «Los mal llamados años».

¿Por qué no hamos hecho en política una tregua de Navidad, en la que desde el mensaje de Navidad del Rey hasta que pasaran los Reyes Magos con de la carroza del Rey Baltasar (el subsahariano ahora, antes el negro) nos dejaran al menos tranquilos con los sobresaltos de todo cuanto nos espera en materia de la gobernación de una España que en el arranque de estos Infelices 20 se nos presenta poco menos que como ingobernable?

¿Y saben qué me llena de infelicidad especialmente en este comienzo de la década de los 20? La piel de cordero que en las últimas semanas está adoptando a la perfección Podemos, que está consiguiendo, frente a los pactantes separatistas catalanes, dar una imagen de moderación que nunca tuvo, de aceptación de las reglas del juego. Vamos, que ya sólo le falta defender la Constitución de 1978 que quieren destruir.

Yo que el Rey me hubiera quedado muy preocupado si Podemos hubiese elogiado mi mensaje de Navidad. Y eso es lo que ha ocurrido. Y eso es lo que está ocurriendo: que están haciéndonos creer que Podemos ya no es lo que era, que los radicalismos comunistas bolivarianos son cosa de otro tiempo, que pasaron al baúl de los recuerdos del 15-M que los llevó directamente de la Puerta del Sol a La Moncloa. Que el Dios que acaba de nacer nos coja confesados ante los infelices 20.

Antonio Burgos ( ABC )