LOS NUEVOS CHARNEGOS

El lenguaje  es el único dios pagano al que merece la pena adorar, porque gracias a la palabra somos capaces de entendernos. Por eso cuando se pervierte ese instrumento de comunicación y la palabra se utiliza para corromper la verdad y para mentir y engañar, quienes así actúan son reos del mayor de los  desprecios.

Los independentistas catalanes  y quienes desde otros lugares de España les apoyan utilizando sus mismos argumentos, no se han inventado nada, salvo sus propios embustes.

Hace ya demasiados años que algunos  líderes políticos totalitarios coincidieron en afirmar que “una mentira repetida mil veces se convierte en un gran verdad”, y resulta sorprendentemente eficaz ante una sociedad desinformada o que se cree cualquier cosa que les cuente un charlatán.

Los que están pervirtiendo la verdad son personas bien informadas, algunos con cierto liderazgo social, que saben que es mentira que las instituciones democráticas españolas estén conculcando la democracia cuando en realidad la están protegiendo, porque actúan bajo al amparo de decisiones judiciales, para hacer respetar la ley.

Por  poner un ejemplo casi icónico, Josep Guardiola sabe que está mintiendo y persiste en su falsía al mezclar sus sentimientos con una realidad que no le gusta, porque es legal.

Yo no niego la legitimidad de quienes quieren que Cataluña sea un país independiente de España.  Nadie tiene por qué renunciar a sus sentimientos y aspiraciones personales y políticas, pero como no estamos en la selva donde no hay ley, toda aspiración debe conseguirse  dentro de las normas legales vigentes en cualquier democracia.

Dicho esta obviedad que algunos no quieren entender, los que me provocan hasta un cierto sentimiento de conmiseración son los nuevos charnegos que ni siquiera viven en Cataluña y que se han abrazado a la estelada, gritando libertad y democracia.

Muchos de ellos son gente leída, aunque a veces no se les nota, y  en vez de respetarse a sí mismos desde un punto de vista intelectual utilizan el mismo lenguaje de los independentistas para mentir, porque saben que lo que están haciendo las instituciones del estado, con el apoyo de tres grupos parlamentarios no es conculcar la democracia sino protegerla en favor de todos los españoles, incluidos los catalanes.

Quienes miran para otro lado e ignoran el bochornoso y antidemocrático espectáculo que dio hace una semanas el parlamente catalán, aprobando sin plazos de enmiendas ni turnos de réplica a la oposición,  una improvisada Constitución catalana para sustituir a la que está vigente,  o están de acuerdo con esas formas propias de una sociedad política totalitaria, o mienten a conciencia porque su objetivo es otro.

No voy a decir que me enternece ver  la cara compungida  de Pablo Iglesias cuando habla  de democracia, de dictadura y de presos políticos.  Simplemente me provoca alipori,  porque creo que aunque muchísimos de los votantes de Podemos son demócratas  sus líderes  tienen vocación totalitaria.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor