LOS OBREROS DE GARZÓN

Desde la primera vez que tuve noticias de Alberto Garzón le recuerdo quejándose de que a su partido no lo votan los obreros, de quienes él tiene formada una opinión puramente académica. Es un lamento sostenido, eterno, inextinguible, y que suele derivar en graves disquisiciones neurocognitivas, jamás políticas y muchísimo menos económicas. Si el obrero no vota a Izquierda Unida tiene que ser por una falta total de comprensión por su parte. Lo contrario, el que no le voten precisamente porque le hayan comprendido, es una hipótesis que jamás ha barajado. Para eso el dirigente comunista tendría que tener mucha mejor opinión de esos mastuerzos que no se dejan arrastrar ni a palos al paraíso proletario.

Una de las más recientes cantigas de desamor que Garzón le ha dedicado al obrero la recitó en un programa de radio casi al mismo tiempo que sus siameses políticos propiciaban con su abstención que un independentista presidiera el Parlamento de Cataluña. Mientras Roger Torrent tomaba posesión del cargo, ahí estaba el Lukács riojano en el estudio, devanándose los sesos para averiguar cuáles eran las razones por las que los trabajadores del llamado cinturón rojo barcelonés se habían lanzado a votar a masa a esos liberales de Ciudadanos. ¿Será que El Capitalnecesita una nueva edición crítica, con un glosario y notas aclaratorias al pie?

Se cumple ya medio siglo del Mayo francés y Garzón todavía no se ha enterado de algo que Pasolini entendió a los cinco minutos: que los únicos obreros que había en las manifestaciones del Barrio Latino eran los policías que habían acudido a reprimirlas. Y en las legislativas francesas de junio del 68 la derecha del general De Gaulle, al lado del cual Mariano Rajoy parecería Irene Montero, obtuvo 293 diputados. Demasiado culiparlante para tan poco burgués. Éste es un detalle que suelen obviar los estetas de la barricada, quizás porque lo ignoran.

Garzón ha lamentado que los trabajadores españoles no tengan la suficiente sensibilidad histórica como para votarle. Puede que sea eso. O puede que él no tenga demasiado claro lo que es un obrero. Valga un ejemplo de historia reciente para que vaya aprendiendo a distinguirlos. A Cataluña la solidaridad obrera llegó en barco para evitar que otros obreros fueran declarados extranjeros en su propia tierra. Ni los primeros ni los segundos tendrán jamás la solidaridad que Garzón y sus socios han mostrado al nacionalismo reaccionario, segregador y burgués.

Rafa LaTorre ( El Mundo)