LOS OTROS VIRUS

Nunca pensé que fuese un buen consejo estar moderadamente informado  y no en exceso,  porque en tiempos en los que  la noticia es monotemática,  corremos el riesgo de confundir la verdad con el bulo, la información  con la propaganda y la buena voluntad de la gente decente con la insidia de los indeseables que  aprovechan este rio revuelto para añadir porquería mental al debate.

Como no quiero alimentar esa epidemia de maldad no aludiré a nadie en concreto y llevaré mi reflexión por otros derroteros más saludables.

El confinamiento al que estamos sometidos los ciudadanos, porque quien no sale de su casa ni se contagia ni contagia, tiene efectos distintos dependiendo de la fortaleza mental y  psicológica de cada uno.   Aunque es razonable estar bien informados, es aconsejable tener la mente ocupada  también en otros asuntos porque la saturación informativa acompañada del bombardeo de noticias  falsas o mal intencionadas escritas por personajes famosos de la política o la sociedad que nos  llegan por las redes sociales,  suponen un daño añadido  al que ya provoca el propio virus.

Si los ignoramos conseguiremos que se traguen su propia  porquería mental.

Pero además de la información con la que nos bombardean los medios dándonos, varias veces al día,  la cifra de nuevos fallecidos y contagiados, como si estuviesen haciendo un servicio público compitiendo entre ellos para ver quien se gana el premio necrológico del año,  ocupemos nuestra mente en otras cosas.   

No olvidemos que algunas personas  soportan con dificultad la sensación de aislamiento social que estamos viviendo y si son especialmente sensibles a la depresión o a la hipocondría, sufren aún más.

Es muy aconsejable realizar actividades en familia o con otras personas con las que nos podemos comunicar por videowhassap,  que es una opción que permite conectarse simultáneamente con varios usuarios de esta aplicación

En mi familia, después que participar en los aplausos que a las 20 horas se le regalan a los servidores públicos que luchan contra el coronavirus, nos conectamos para  competir en un reto diario que previamente hemos consensuado.  Es una forma de estar unidos en la distancia y ayuda a sentirse acompañados.

El día es muy largo y hay que tener el cuerpo y la cabeza entrenados. Yo escribo, leo, subo y bajo escaleras y escucho música. Mis compañeros  más habituales  son Fito, Sabina, Aute, o Leonard Cohen

Diego Armario