LOS PEDORROS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Lean con detenimiento semejante bazofia de la agencia EFE. Tal bodrio noticiero, colaborando con la alienación sociata y globalista. Al que no piensa como ellos toca vilipendiarle, atacarle, apartarle, acosarle, amenazarle, perseguirle, como en las mejores dictaduras. El espíritu de Goebbels no ha muerto, y se encuentra en EFE.

Titular. Solastalgia y negacionismo: El cambio climático afecta a la salud psicológica. Prosigan la lectura. Negar el cambio climático o, por el contrario, sufrir con angustia sus consecuencias, lo que se denomina solastalgia, son algunas de las repercusiones de esta emergencia climática sobre la salud psicológica de la sociedad, además de provocar enfermedades respiratorias, cardiovasculares, oncológicas o infecciosas.

Miguel López-Cabanas, vocal de la división de psicología de la intervención social del Colegio de Psicólogos de España, explica a EFE que la psicología trata a quienes padecen los efectos del cambio climático sobre su salud mental, pero también ayuda a cambiar la conducta de la población para poder frenar el avance de esta crisis medioambiental.

Veamos, mamarrachos. Circo y dictadura al mismo tiempo, agotador. Aclaremos alguna cosita en el ring, el nobilísimo arte de las doce cuerdas. Hostia dar, muñeco bailar. Combate desigual, lo admito, pero abierto. A fuerza de golpes, me convertí en fajador, el gran Loquillo dixit.

Demos inicio, primer asalto. Imagino que, según vuestro desvariado entender, signo de buena salud es realizar profecías milenaristas, todas falsas y falseadas, barniz científico mediante. Salud financiera, de eso se trata, obvio. Hipercapitalismo verde, pomposamente denominado New Green Deal: asustar a viejas y niños para hacer colosales negocios.

Expoliar nuestros bolsillos para vuestro definitivo dominio sobre nuestros cuerpos y almas. Gentucilla. Eso sí, desde que niego el cambio climático por causas antropogénicas noto que me ha crecido la polla y he perdido peso. Algo bueno tiene la cosa.

Todo el día con vuestras paranoias. Malvados y brasas.  Por ejemplo, vacunas de la gripe A. Uf, qué miedo, qué miedo, magnificando falsos riesgos y acojonando a toda la población mundial. Otro mega negocio de FarMafia. Masiva compra de millones de vacunas.

Todas al tacho de la basura. Farmaindustria, otra vez, forrándose con nuestros miedos. Dentro de medio siglo, estudiarán a los estúpidos totalitarios climáticos como hoy se estudia a nazis y marxistas. ¿El siguiente paso? ¿Llevar a quién no le cuadra toda esta psicosis de masas a campos de trabajo y reeducación, a manicomios e, incluso, aniquilarlos físicamente?

La solastalgia ¿Pero quién coño inventa semejantes palabros? La solastalgia, tron. La nueva patología que tienes que sufrir porque les sale de las pelotas a las élites psicópatas. Una basurilla más que añadir al repugnante DSM V, biblia de la psiquiatría, brazo homicida del Sistema.

Aunque tal invento no exista, sufres la enfermedad. Madre mía. Lo pudieron llamar ecogenia o climigangrenismo, incluso síndrome pecador grijander, pero es solastalgia. Porque sí. Vosotros sí que termináis con nuestra salud psicológica, tanto embuste y tanta propaganda. Muy plastas, ¿lo llamamos plastalgia? ¿ gilipollastalgia? ¿ mierdalgia?

El comecocos Miguel López-Cabanas ofrece curarte. O cularte. O encularte. Lo ignoro. Eso sí, todo mi desprecio a quién se deje desplumar voluntariamente por semejante soplapollas. Gilipollas hubo siempre en el mundo. Que ahora estén en mayor proporción condensados en España tal vez no obedezca a la simple casualidad. La disforia de género y la homosexualidad son opciones personales, negar el cambio climático es de enfermos mentales. ¿Me he perdido algo?

No se niega el cambio climático. Siempre ha existido. Antes, durante y después de la presencia del sapiens sapiens sobre la faz de la Tierra. Se niega la emergencia climática como algo no reversible. Sobre todo, se niega la soplapollez mediática, desde luego. Impresionante asunto.

No les preocupa pergeñar guerras, realizar sórdidas pruebas nucleares y provocar desastres ecológicos de verdad por una total carencia del más mínimo sentido de humanidad. Elites deshumanizadas.

Mientras, escucho a Oskorri. Ez dakit zer daukagun/ bake ala gerra /bainan nik badaezpadan/ egin dut puzkerra. Ignoro si hay paz o guerra, pero yo por si acaso, malote, me he tirado un pedo. Junto a mis amadas vaquitas. Contaminando que es gerundio. En fin.

Luys Coleto ( El Correo de Madrid )