Conociendo ya los resultados de las elecciones de la Comunidad de Madrid, me gustaría decir unas pocas palabras sobre las perlas que algunos idiotas han ido dejando en las hemerotecas.

Por ejemplo, don Pablo Iglesias, que afirmó: «El fascismo es minoritario, pero el PP necesita el fascismo para mantener el Gobierno.» Pues, don Pablo, si lo que usted llama fascismo es minoritario, está claro que el comunismo es puramente anecdótico.

Otra perla: «Estas elecciones van de democracia contra ultraderecha.» Con lo cual, señor Iglesias, confirma  que lo que usted llama ultraderecha -incluyendo al PP, según sus declaraciones en mítines, radios y prensa, y sus invectivas en el Congreso-, le ha pegado a su partido un revolcón de órdago y los votantes madrileños prefieren, de largo, la ultraderecha al estalinismo.

Por otro lado, doña Mónica García le preguntaba a doña Isabel Díaz Ayuso «si que le llamen fascista es estar en el lado bueno de la historia.» Pues parece que los votantes piensan que si.

El -como le llama mi camarada Eloy R. Mirayo- desertor del Ara y -como le llamo yo, que soy peor hablado- cura rebotado Gabilondo, también se refería a doña Isabel Díaz Ayuso acusándola -porque estos rojos siempre acusan de todo a los demás- de «blanquear» las ideas de Vox, y añadía: «solo un gobierno progresista puede parar esta espiral (…) No queremos ni a Vox ni a sus ideas.»

Pues, señor Gabilondo, parece que los votantes han estado bastante de acuerdo con las ideas de VOX. Al menos, sustancialmente más de acuerdo que con las de su aliado podemita.

Por último, el -permítanme la redundancia- último; esto es, el desaparecido señor Bal, del -por el momento en Madrid- desaparecido partido Ciudadanos, que se comprometía a que el «populismo de Vox» esté «lejos del Gobierno.» Pues, don Edmundo, no se si VOX estará lejos del Gobierno o no; pero, en todo caso, esa distancia dependerá de VOX y no de Ciudadanos.

Porque el hecho indiscutible es que VOX ha incrementado su número de representantes cuando ustedes lo querían desaparecido, arrinconado y maldito, en tanto que ustedes ya se ven: el fraile rebotado, con la cara de vinagre del que se acaba de tragar una hermosa mierda; el padrecito de Galapagar, huyendo de la quema pese a haber incluso ganado escaños; el tontolaba Bal, en su puñetera casa; y la pistolera Mónica creyéndose que el hundimiento socialista supone que su chiringuito llegara a aparecer en el panorama nacional.

Rafael C. Estremera ( El Correo de España )