LOS SOCORRISTAS DE TORRA

La moción de censura contra Quim Torra -la tercera en el Parlament después de las de Josep Benet Pascual Maragall- sólo fue apoyada por el tercio de la Cámara. Lorena Roldán no tumbó a Quim, que tiene nombre de boxeador, pero le llamó varias veces cobarde. Mis fuentes catalanas ven la moción de censura como «el primer acto de campaña de un Cs desesperado».

Las encuestas dicen que Albert Rivera ha perdido la mitad de los votos y ha intentado empezar la remontada donde inició su aventura. Lorena Roldán ha sido un descubrimiento; ha sustituido con solvencia a la simpar Inés Arrimadas. En castellano y en catalán desmontó con talento la revolución de las sonrisas.

Esta catalana, hija de andaluces, apasionada del flamenco, no se despeinó ni se achantó aunque la dejaran sola ante los separatistas; el resto de los partidos, con la excepción del PP, se taparon. Lorena quitó el título de mot honrable president a Puigdemont y lo calificó de fugado de la justicia.

El PSC se abstuvo en la moción de censura. Lorena Roldán le acusó de ser el socorrista del separatismo, de adoptar una postura tibia y equidistante. Luego Girauta tuiteó diciendo: «El PSC es un partido de lameculos, paniaguados, traidores, acomplejados, inmorales y nacionalistas».

Se ha tardado mucho tiempo en descubrir el Mediterráneo: una parte la izquierda española y los sindicatos no quieren derrotar al supremacismo sino pactar con él. Imputa a los socialistas el vicio de practicar la ambigüedad cuando está claro que han pactado con los separatistas en 30 municipios y otras instituciones, dentro y fuera de Cataluña. Alejandro Fernández, del PP, le dijo a Iceta que estaba haciendo un papelón.

Pero Iceta acusó a los que presentaron la moción de propagandistas fracasados. «Aunque haya motivos para censurar a Torra -replicó-, ustedes no son la alternativa».

El PSC adelanta a Cs en las encuestas, es imprescindible para hacer presidente a Pedro Sánchez, y aspira a gobernar con ERC. No apoyó la que consideró una moción fracasada de antemano; además, según dijo, refuerza al independentismo. Iceta insistía: «Los números no les dan». Lorena contestaba: «Esto no es una cuestión de números sino de decencia moral».

Todo terminó en una victoria de Torra sin moverse del escaño. Los separatistas consideraron que la sesión fue una farsa, el primer mitin de precampaña en vísperas del movidón de la sentencia. Mis fuentes, explican: «Como la mayoría de las sentencias no contentará a nadie.

Estará bien redactada y fundamentada e intentará ser virtuosa, es decir, equilibrada. Creo que lo importante es que salga para empezar a apagar los fuegos y echar tierra e las trincheras».

Raúl del Pozo ( El Mundo )