LOS VIERNES NEGROS

Resulta verdaderamente descorazonador que la zafia mentira que ha caracterizado los nueve meses de Pedro Sánchez en La Moncloa se refleje en todos los sondeos de opinión con un auge en la intención de voto. Ese auge es variable según a cuál se consulte, pero la tendencia es unánime.

Resulta fácil atribuirlo al desplome de Podemos, pero a mí me cuesta creer que aquel idealismo desnortado que llevó a tantos a abrazar un extremismo utópico se convierta ahora en combustible para uno de los políticos más antidemocráticos de nuestra historia reciente.

La manipulación a la que ha sometido el presidente del Gobierno a la radiotelevisión pública es de una zafiedad sin parangón en Occidente. El jueves pasado vivimos la retransmisión en directo de la presentación de su libro, como si se tratara del acontecimiento político-literario del año. De la polémica sobre su autoría, por supuesto, se habló algo menos.

La desfachatez en el uso de los medios públicos a favor del Gobierno ya no tiene límites. El domingo 10 de febrero, sintonicé Radio 5 de RNE de España a última hora de la mañana y pude escuchar la retransmisión en directo del discurso de Sánchez en un mitin del PSOE en Santander. Yo le oí el discurso durante media hora hasta que terminó su intervención. Desconozco cuánto tiempo habló antes de que yo sintonizara.

¿Puede alguien defender que tiene relevancia periodística un mitin de Sánchez en una de las comunidades autónomas más pequeñas de España en la que su partido es el tercero con sólo 5 de los 35 escaños de la cámara regional? En los últimos días hemos visto en la primera cadena de TVE sendas entrevistas de largo minutaje con el presidente del Gobierno y la vicepresidenta. ¿Cómo computa eso en el reparto de tiempos con otros partidos?

Como es lógico, el desprestigio en el que ha sumido Sánchez a la radiotelevisión pública ha tenido sus consecuencias. Como los espectadores no son tontos, han huido de los informativos de TVE que han pasado de ser líderes de audiencia a estar a la cola.

Pero Sánchez se aprovecha de un factor: la minuciosa toma de control de los medios públicos perpetrada por la izquierda española a lo largo de décadas. Todos recordamos aquellos llamados «Viernes Negros» que se vivía en RTVE hasta el pasado mes de junio. Cada viernes un grupo de profesionales se manifestaba vestido de negro para denunciar la manipulación informativa.

Que era una forma de llamar imbéciles a la mayoría de españoles que escogía TVE para enterarse de lo que pasa en el mundo. Ayer no hubo ningún manifestante de negro. Nada de lo que acabo de contar les parece manipulación. Su burda propaganda les parece información objetiva. Lo que deja a las claras la degradación democrática a la que ha sometido Sánchez a España. Porque la falta de pluralidad informativa en los medios públicos es un signo inequívoco de déficit democrático.

Ramón Pérez-Maura ( ABC )
viñeta de Linda Galmor