MADRID DECIDIRÁ

Ayer, en el debate en esRadio de los candidatos del PP, Cs y Vox al Ayuntamiento de Madrid (Pepu-Pepo-Papu, como le llama Celáa, no quiso asistir: lo hubieran destrozado) quedó clara la inmensa superioridad de los partidos del centro-derecha sobre los de la Izquierda comunista y/o socialista, que con sus mil tribus acampadas en los distritos de Madrid, en esas covachas de latrocinio chavista que Errejón llamó redes de resistencia, presentan un balance de gestión difícilmente empeorable.

En las generales, las derechas les sacaron a las izquierdas 180.000 votos. Si se abstienen, se pierde la Comunidad y no se gana el Ayuntamiento, algo grave les pasa a los madrileños: dengue rojo, sarampión progre o peste zombi, pero grave.

Volviendo la vista atrás, es verdad que Gallardón perpetró tal derroche de fondos públicos con respecto a la buena gestión de Álvarez del Manzano que Ana Botella se dedicó, en plena crisis, a pagar la deuda contraída por el eterno candidato carquiprogre de Prisa a la Moncloa. Pero, aunque caras -«Ambiciones», ruinosa-, Gallardón hizo cosas, algunas importantes. Y a la capital la salvó la política liberal del PP en la Comunidad en materia fiscal, de sanidad y educación, con Aguirre y sus sucesores.

Los escándalos económicos, muy inferiores a los del PSOE en Andalucía y el PSC en Cataluña, aunque mediáticamente amplificados, no pueden ocultar que Madrid pasó de ser la quinta comunidad autónoma de España a la primera. Y que, en sólo cuatro años, Carmena ha logrado que, por primera vez en la historia, la capital crezca menos que las ciudades que la rodean.

Si las basuras que han convertido la capital de España en vertedero nos permiten un sencillo ejercicio de memoria, entenderemos por qué. Hay muchas gestas asombrosas de la Abuelita-Lobo, pero mi preferida sigue siendo la de la salvación de la inminente muerte de hambre de decenas de miles de niños, que iban a salvar sus vidas gracias a la acrisolada sensibilidad comunista. Al final, los niños hambrientos eran 3.500, de familias desestructuradas y víctimas de la droga, a los que el Ayuntamiento del PP les llevaba la comida a casa.

Eso, en su modelo de sociedad, que ha sido y es la Venezuela chavista, no pasa. Allí, te matan a tiros o te matan de hambre. Y si Madrid se empeña en votar a los bolichicos, aquí también pasará.

Federico Jiménez Losantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor