EL MAL BAILANDO EN LAS RUINAS DEL MAL

Para tener una oportunidad, la izquierda tiene que cambiar los términos del debate. Tiene que reconocer que las personas que se ven a sí mismas como perdedoras de la globalización necesitan algo más que beneficios sociales: lo que quieren son empleos estables y dignos. Ese es el reto clave.

Y para crear esos empleos decentes necesitamos provisión de bienestar, salarios mínimos, formación y programas de aprendizaje continuado, regulación para eliminar contratos temporales, y provisiones para facilitar el cambio de empleo. En definitiva, necesitamos programas que ayuden a los trabajadores a trabajar.

Los principales impulsores en la política son el miedo y la esperanza. El centro-izquierda debe responder con esperanza al miedo populista. La socialdemocracia no ha muerto, pero necesita cambiar los términos del debate. Para hacer frente a la fragmentación de su electorado tradicional y afrontar el auge del populismo tiene que elaborar una narrativa optimista que se centre en las oportunidades para abordar los temores del día, a la vez que ofrece soluciones reales a los problemas de los ciudadanos.

Tiene que demostrar que los ciudadanos recibirán el apoyo que necesitan para hacer frente a los cambios que están sucediendo a su alrededor. Esto debe comenzar con un rechazo de la austeridad en favor de la economía de la inversión, así como una mayor cooperación económica a nivel europeo y más solidaridad. No hay un plan fácil para reconstruir la confianza, pero es urgente que este proceso comience. El futuro de nuestras democracias liberales está en juego.

El País