MALAS COMPAÑÍAS

Pedro Sánchez no necesita malas compañías – quiero decir más de las que ya tiene –  porque dos de los personajes que le susurran al oído son especialmente nefastos para la dignidad de nuestro país en el ámbito de la política internacional: Zapatero y Pablo Iglesias.

Ambos tienen intereses personales y económicos desde hace años con la dictadura de Chávez en su momento y  con la de Maduro en la actualidad,  y es posible que acaben siendo investigados por la justicia porque existen denuncias, testigos y  evidencias que lo confirman. La  pista más reciente implica al ex embajador Raúl Morodo, embajador en caracas durante el gobierno de ZP.

Estos días Juan Guaidó, Presidente encargado de Venezuela, reconocido como tal por la mayor parte de los países democráticos, entre ellos España, visita nuestro país y no será recibido por Pedro Sánchez, mientras que otros líderes europeos si han tenido tiempo e interés por encontrarse con él, pero ya sabemos que el inquilino de la Moncloa carece de principios o de coherencia y  lo que para él fue válido ayer, hoy ha caducado.

En las instituciones europeas o mundiales cuando se habla de Costa de Marfil o de Malí todos miran al representante francés para escuchar lo que tenga que decir. Si el asunto tiene que ver con algún antiguo país de la Commonwealth las miradas se dirigen al representante británico y si el país que está padeciendo una crisis humanitaria o de libertades es latinoamericano, todos guardan silencio a la espera de escuchar lo que tenga que decir el representante español, pero últimamente los líderes mundiales cuando tienen que adoptar alguna posición en relación a Venezuela no pierden el tiempo esperando a ver qué posición va a adoptar nuestro país.

En las últimas horas el ministro Abalos se ha reunido con nocturnidad,  y negando la evidencia de ese encuentro, con la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez un personaje que tiene prohibido recalar en algún país del espacio Sheguen. Durante horas negó que se hubiese producido ese encuentro, porque tiene a quien parecerse a la hora de mentir, aunque al final no ha tenido más remedio que reconocerlo porque la propia policía del aeropuerto  de barajas declaró que así había sido.

En Venezuela se están cometiendo atrocidades contra los derechos humanos de sus ciudadanos: asesinatos, torturas, desapariciones, hambruna, falta de medicinas, mientras que sus gobernantes les roban a sus compatriotas los recursos económicos y la libertad. El gobierno español ignora estas atrocidades y actúa como abogado defensor de los intereses del dictador Maduro.

Mañana habrá una concentración de ciudadanos en  la plaza del Sol de Madrid para escuchar a juan Guaidó que ha tenido la elegancia de decirla a Sánchez que espera poder recibirlo pronto en el Palacio de Miraflores.

Diego Armario