MALAS NOTICIAS DESDE BARCELONA

Los remolinos del tiempo y la bruma de la memoria nos desdibujan otra época pasada en la que desde Cataluña y Barcelona solo venían buenas noticias. Pero eso se pierde casi en la noche de los tiempos.

Ahora, desde allí, nos llegan informaciones inquietantes: violencia, desorden, quebranto de la ley, huida de empresas, economía en retroceso, discursos fascistas por parte de quienes dicen ser lo contrario. Una pena. La otrora pujante Cataluña, a través de sus supuestos defensores, se ha empeñado en darle una patada a la mesa de su privilegiada situación y se encamina a tiempos complicados.

La mayoría de la población está secuestrada por minorías violentas, tanto en el nivel físico como en el verbal. Más allá del diálogo o imaginación que desde el campo democrático y constitucional se pueda ofrecer, Cataluña solo resolverá su crisis desde la movilización pacífica en las urnas de sus ciudadanos, esos que callan y miran horrorizados cómo sus calles se cortan, sus comercios se cierran y su imagen exterior se deteriora semana a semana. Ayer fue un buen ejemplo de ese escenario.

Desde allí solo llegan malas noticias.

El Astrolabio ( ABC )