MALICIOSO ” ERROR ” DE LA MINISTRA DELGADO

Se antoja inverosímil cometer en apenas una semana errores de tal magnitud como aquellos en los que ha incurrido la ministra de Justicia, Dolores Delgado, en torno a la exigencia moral y jurídica de amparar al juez Llarena y a las instituciones españolas ante las fraudulentas estrategias secesionistas. 

Delgado no solo está exhibiendo una ausencia de criterio desasosegante en el reto de mayor calado de su cartera, sino que parece no medir las consecuencias que sus irresponsables actos pueden acarrear. Ya que no a la ingenuidad, solo a la perversidad cabe atribuir la falsa transparencia con la que el Ministerio de Justicia ha filtrado el coste previsto por la contratación de la defensa de Llarena.

En un escueto comunicado, el Ministerio informa de que ha seleccionado para “la defensa de la soberanía e inmunidad de la jurisdicción española” al bufete belga Liederkerke Wolters Waelbroeck Kirpatrick. De primeras, hay que felicitarse de que la desautorización de Pedro Sánchez a Delgado ayudara a cambiar de opinión a la ministra, quien hasta hace poco consideraba la demanda contra Llarena fruto de sus “actos privados”. Sin embargo, la forma en la que se ha publicado el coste del bufete levanta, cuando menos, algunas suspicacias.

“El valor de la adjudicación asciende a 450.413,22 euros, a los que hay que sumar 94.568,78 en concepto de impuestos, lo que supone un total de 544.982”, se lee en la nota. Nada más lejos de la realidad, pues el montante ahí desglosado no es el pago efectuado, sino el presupuesto máximo del que dispone el Ejecutivo. Así, la defensa se retribuirá en función de las horas trabajadas y, en el caso de que el juez belga no admita la demanda, el importe caería a una cifra muchísimo menor.

¿Cuál es el objetivo de la ministra con esta maliciosa transparencia? Hasta ahora ha servido para nutrir reacciones sectarias e ignorantes como la de Alberto Garzón: “Se le mete una querella por bocazas y ahora pide amparo”.

De una fiscal de vasta experiencia que conoce bien el funcionamiento del Estado de derecho, como se le presume a Delgado, se espera un escrúpulo ejemplar en el ejercicio de su cargo; no la astucia desleal propia de un político vengativo, capaz de disfrazar de honestidad la filtración demagógica de una cantidad de dinero público destinada a un asunto de justificada envergadura.

El Mundo

viñeta de Linda Gamor