La izquierda es inmune a los desastres que provoca en la vida de los ciudadanos, por eso sigue aumentando sus expectativas electorales en un país que, en condiciones normales, debería mostrar en las encuestas una profunda repugnancia hacia todo lo que representan Sánchez e Iglesias.

En las actuales circunstancias, el Gobierno debería provocar en los ciudadanos un rechazo incluso físico por la enormidad de su fracaso, y sin embargo el PSOE sigue (como mínimo) conservando intacto el apoyo recibido en las últimas elecciones. Probablemente sacaría más diputados, como asegura en su último trabajo de campo el CIS, un organismo en manos de un socialista que a veces clava los resultados.

Estamos a las puertas de un nuevo confinamiento que aún no sabremos si será completo, por fases o con preferencia hacia las autonomías del 152, porque aquí hay quien parece pensar que el virus distingue entre nacionalidades y regiones y utiliza el Google Maps para decidir dónde debe atacar.

Además, Fernando Simón ya se ha ido de vacaciones, señal de que en agosto puede que no haya mucha movilidad. A la vuelta de su descanso playero ha protagonizado otra simonada, al celebrar la inminente catástrofe del turismo porque así vendrán menos contagiados a nuestras playas. El tipo no defrauda jamás.

Pero la realidad de un país en manos de los mayores inútiles que ha dado la política europea en los últimos dos siglos, caminando con paso firme hacia la catástrofe sanitaria y económica, no es suficiente para que la gente cambie de opinión.

En última instancia, se trata un Gobierno con empatía que lucha por solucionar problemas, aunque estos sean imaginarios, y eso es suficiente para ganar unas nuevas elecciones, aunque luego sea necesaria otra coalición. De hecho, hasta esa insuficiencia de escaños juega a favor del que se alza con la victoria, porque la mayoría de la gente opina que el consenso es bueno en sí mismo.

Sánchez e Iglesias siguen al alza en la estimación de los votantes porque la mayoría prefiere creer lo que le dicen en La Sexta antes que lo que ve con sus propios ojos cuando sale cada día a la calle. Cuando el año que viene se disponga de una vacuna y comience a llegar la pedrea de subsidios con cargo a la Unión Europea, los periódicos tendrán que apañárselas para que quepa la barra del PSOE en el gráfico del CIS.

Pablo Molina ( Libertad Digital )

viñeta de Linda Galmor