MALOS POLÍTICOS

Lo dice un pensador muy capaz: «Los jóvenes de hoy no tienen control y están siempre de mal humor. Han perdido el respeto a los mayores. No saben qué es la educación y carecen de moral». El más grande de los escritores concuerda: «Ojalá que no hubiese edad entre los 10 y los 23, o que la juventud se pasase ese tiempo durmiendo». La primera cita es del Aristóteles. La segunda, de Shakespeare.

Poner a parir a los jóvenes es un clásico y no me gustaría engrosar la relación de abuelos Cebolleta que despotrican contra ellos. De hecho, trabajo con chavales que profesionalmente le dan unas vueltas a los de mi generación. Pero aún así, acertará quien mantenga que la actual cosecha de políticos españoles es, en general, muy mala.

Narcisistas, sin mirada a largo plazo y epidérmicos hasta lo frívolo. Siempre prestos a chapotear en lo anecdótico, pero evitando responsabilizarse de lo medular. Es como si sus neuronas se hubiesen ahormado al código simplista de los tuits y les diese pereza el pensamiento profundo sustentado en datos. Impera además una lacerante carencia de experiencia profesional.

El político tipo hoy -en todos los partidos- es un apparatchick puro, que se ha afiliado a edad temprana y a partir de ahí ha ido medrando. La meta es un escaño autonómico o estatal -o no digamos ya en el Senado, la Cámara Spa-, que en muchos casos les proporciona una nómina que jamás olerían en una compañía privada (¿en qué empresa trincaría un Rufián seis mil euracos al mes?).

Luego, si todo va bien, hasta puede caerte una cartera ministerial, porque en los partidos falta cantera. A diferencia de lo que ocurre en EE.UU., por desgracia en España las figuras de gran trayectoria profesional carecen de espíritu de servicio público y desprecian la política, que queda así casi siempre en manos de sherpas de partido.

España, como todos los países, sufre un salvaje desplome económico y lucha contra una epidemia que ha matado aquí a 26.744 personas.

Pues bien, ayer teníamos a Iglesias, vicepresidente del Gobierno, comparándose en Twitter con el Joker de la película de Joaquin Phoenix, después de que Marcos de Quinto, diputado de Ciudadanos, le llamase directamente «payaso».

La semana pasada, Cs dio un espaldarazo al Gobierno apoyando la cuarta prórroga del abusivo estado de alarma. Cinco días después, uno de sus diputados estrella insulta a Iglesias, que a su vez responde comparándose con un villano de cómic.

España abre los bares antes que las escuelas. El PNV desescala a su bola, porque tiene bula. Vox propone una manifestación de coches. Illa y Simón siguen saltándose la ley y no dan los nombres del comité científico (donde tal vez no haya ni científicos).

El presidente miente con desparpajo y se inventa rankings de test. La televisión zurda pasa la tarde con unas fotos torponas de Ayuso. ERC vuelve con la mesa para su república en medio de una devastación económica y un drama médico.

El PSC -del flemático Illa- prepara una cuchipanda con los flipados de la CUP para repartirse Badalona. Podemos, hoy partido de Gobierno, se alía con los separatistas para reclamar una amnistía-Covid de presos, pretexto para liberar a asesinos etarras y a Junqueras y a todos los sediciosos condenados en el golpe de octubre de 2017 contra España y su legalidad.

El Rey sigue haciendo su trabajo, pero el Gobierno lo esconde (cuando no lo ataca).

España. Situación de emergencia. Este es el nivel.

Luis Ventoso ( ABC )

viñeta de Linda Galmor