Motivado más por la indignación que por la inspiración, comienzo este escrito cuando aún baila en mi mente una noticia oída hace unos días, que intuyo ya será conocida por todos nuestros compatriotas, dando origen a conclusiones tan dispares como el pensamiento de este pueblo difícil de definir. A algunos los llevará a pensar que ha llegado el momento de la rebelión ciudadana que ponga fin a este gobierno de ignorantes osados y totalitarios que, en otro país, más activo, acabarían sus días destripados en las calles.

En contraposición, los zoquetes irreductibles, enfermos de odio, pensarán que el hecho ha representado una brillante ocasión de cabrear a “los fachas”, engrandeciendo la imagen de la izquierda ante el movimiento parasitario transnacional que se afana en enseñarnos como educar a nuestros hijos, pero no a los suyos, como pensar, como alimentarnos y como asumir bovinamente el nuevo Orden Social Comunista que nos equiparará a las hormigas obreras, sirviendo sumisas a la contribución de su estructura productiva, bajo los criterios y la mirada vigilante de una élite impregnada de fanatismo marxista, de expresión pacífica y violencia intraespecífica que aflora esporádicamente cuando el ciudadano sometido levanta la cabeza, todo ello bajo el marchamo de apologetas de la democracia, que es una condición que a la gente de orden nos está vedada.

Así el escenario se atiborra de antiguos asesinos, enemigos irreconciliables de la patria, transgresores de la propiedad privada y delincuentes magrebíes, que juegan a la impunidad con el apoyo de nuestros abogados entregados a la defensa de los derechos humanos, cuando no a embargar a una pobre viuda pensionista, manejando despiadadamente una legislación elaborada por delincuentes taimados para bien de sus homólogos explícitos.

Y en la cumbre de esta oprobiosa Babel dos de los hipócritas más peligrosamente letales del siglo XXI. En primer lugar, el anticristo purpurado Francisco, y a su lado, el genocida ambicioso con genes de dictador que pretende una nueva sociedad de híbridos, consecuencia de la fusión de infelices moderados y salvajes de otros mundos que, como vaticinó Ben Bella, conquistan Europa con el vientre de sus mujeres, a las que, por cierto, matan a palos ante la mirada indiferente de las avinagradas y beligerantes, capitaneadas por la víbora cornuda que convirtió el movimiento feminista en una chusma de trinchera y barricada para su provecho propio, siguiendo la vieja estrategia Leninista de dividir y confrontar para debilitar los cimientos de una gran nación que asombró al mundo con su heroísmo y sacó a patadas a los asesinos bolcheviques, que no se fueron precisamente con “las manos vacías”.

Alguien dijo que el comunismo se acaba cuando no le queda al pueblo nada que robarle, y dado que una vez más me he perdido en divagaciones he aquí la noticia:

EL FARSANTE SÁNCHEZ, USANDO SIN RECATO LOS MEDIOS DE LA NACIÓN PARA SU PROMOCIÓN PERSONAL NO DISIMULADA, DONA CIENTO TREINTA MILLONES DE EUROS (130.000.000 €) al infame Bill Gates para obtener una foto a su lado, y con esto ampliar el contenido de su book personal que tanto oprobio nos ha supuesto.

Y a mí me cuesta admitir que, en algún rincón oculto de la FARRAGOSA y GARANTISTA legislación española, no exista una calificación de ilícito penal para este delito cometido a plena luz y difundido, para mayor ofensa de los españoles, por todos los medios de comunicación.

Mientras tanto, este populacho, con master y estudios secundarios, derrocha inconsciencia y frivolidad, indignándose con las maldades del fascismo. Lo demás son bagatelas, y se resuelven filmando a un rebaño de cretinas feministas cortándose “las puntas”, de sus bien cuidados cabellos, en “acto sublime” de protesta intelectual ante la barbarie fanática del maldito líder extremista que encabeza el reducido grupo de dictaduras que tratan de imponer el caos a nivel mundial, y no es que nuestro pueblo callado y sufrido no esté habituado a la egolatría egoísta y la mala administración de la política nacional en provecho propio, que comenzó con esa epidemia, peor que la “Peste Negra”, que supuso la implantación de esa horda de “desarrapados reales” que tuvieron como avanzadilla al tarado de FELIPE V (no Felipe VI, claro) cuyo padre envió a España instaurando para el futuro un modelo de agresión que, con el tiempo, se denominaría “guerra química”, y nuestra patria no solo sufrió estoicamente el expolio de su tesoro (regalos cuantiosos para las “entretenidas” (Teatros incluso)); militaradas de aficionado, para vanagloriarse ante los generales cortesanos en las jornadas cinegéticas reales, mientras que nuestra juventud más humilde regaba con su sangre las áridas arenas desérticas en su lucha contra los rifeños; o las maniguas tropicales frente a los mambises y otras raleas, que no tardaron en descubrir el humanismo de la hermandad liberal anglosajona con la colaboración de yanquilandia y esa vieja máquina de pensamiento revolucionario que se conoció como masonería.

Y fue entonces cuando un sector de burgueses responsables se apuntó a las filas republicanas, más bien antiborbónicas, por el idiota de Alfonso XIII, y un grupo de descerebrados edificó el fiasco conocido como PRIMERA REPÚBLICA que sublimó su villanía en la segunda intentona, mientras el frívolo y cobarde monarca distraía sus ocios entre coches y mujeres en la vecina Italia.

Y así se malgastó el tesoro de un gran imperio entre putas y francachelas reales hasta nuestros días, donde la debilidad nacional se hizo endémica hasta alcanzar el alegro molto vivace interpretado por una legión de mercenarios hijos de puta.

Y ahora, una vez tocado fondo, hemos caído, por la estúpida elección popular, en manos del mayor desaprensivo, dentro de la gran reserva de canallas del maldito PSOE, que tiene como orgullo el actuar a “cara descubierta” malversando la triste calderilla superviviente del expolio vivido e implantando un régimen totalitario, que no solo nos roba sino que nos avergüenza, auxiliado por algunas individuas, arquetipos de la vulgaridad, que estarían más acordes en algún negocio de carretera señalizado con luces rojas, mientras algún colaborador de bajo nivel, dependiente de la curia vaticana, que ostenta la función de hablar por ese nido de escorpiones, disfrazados de oropeles, que conocemos como CONFERENCIA EPISCOPAL, para ganarse prosélitos no dudó en “disculpar” las declaraciones propedofilia de una sátira enloquecida, manteniendo para los célibes el derecho legal al disfrute de las juveniles nalgas de los pequeños místicos.

Y uno sueña con que llegue el día en que la nave de nuestra patria avance con el esfuerzo común de todos sus tripulantes sin dar cobijo a vagos y delincuentes.

Y concluyo haciendo mención a ese sector social, el de los MODERADOS, que sueñan con un mundo idílico de Bambi, esperando que un día nos asole una epidemia de cordura, patriotismo y honradez que haga que los jurisconsultos y gentuza afín supediten sus putas ambiciones profesionales en favor del prestigio de la justicia, nuestros administradores públicos sean austeros y rigurosos en el desempeño de sus funciones, la sociedad premie el mérito de sus ciudadanos y el empresariado deje de ser una horda de oportunistas especializados en sacar provecho del boletín oficial.

Asusta pensar que este grupo de “Orates seráficos” sostenga que a esto llegaremos tras una evolución incruenta. Y con respecto a este punto, déjenme informarles que, según mi opinión, el futuro de esta maltrecha España está en un “GOBIERNO DE LOS VERDES”, y dado el nivel de estupidez de mis “cretinos inocentes” en evitación de debates futuros, me veo en la obligación de aclararles que no me he vuelto ferviente militante del ecologismo rampante, y como consecuencia me despido con un ¡Piensen, piensen! “queridos ilusos” y tal vez, lleguemos a entendernos.

LOS ENFERMOS TERMINALES Y LOS EJERCITOS SOLO TOMAN CONCIENCIA DE SUS PASADOS ERRORES CUANDO LA SITUACION YA NO TIENE REMEDIO.

José Ramón Rivera Guitián (El Correo de España)