MAÑANA SERÁ TARDE

Tenían que dejar huella
tantas décadas de taifas,
tantos niños alienados
a través de la enseñanza.
Tenía que dejar huella
tanto espíritu de casta:
el carguito y la prebenda
para quien les baile el agua,
la calumnia y el exilio
para quien les plante cara.

Tenían que dejar huella
tantas décadas de infamias:
de aceptar que lo español
es sinónimo de facha.
Como si la Historia cierta,
no la Historia imaginada,
fuese un cúmulo de ofensas
que no pueden ser pagadas.
Como si lo que hemos sido,
desde que íbamos en calzas,
fuera sucio y vergonzante:
una repulsiva lacra
de la que hay que deshacerse,
si no quieres ser un paria.

Tenía que dejar huella,
y negaban que pasara
lo que, desgraciadamente,
hoy sabemos que ya pasa:
que teniendo las escuelas,
los despachos y las fábricas,
radios y televisiones,
Orden Público, Finanzas
y hasta el fútbol amarrado,
quieren… eso que les falta:
quieren ser su propio Estado
y escupirnos a la cara.

Tantos años en remojo,
ha de estar por fuerza blanda
esa patria aborrecible
de los fachas y los carcas:
¡Hay que darle matarile!
¡La ocasión la pintan calva!

Queda claro lo que quieren,
y es posible que lo hagan,
si no quedan españoles
que les digan con palabras
y con hechos, si es preciso,
que ya huele… y que ya basta.

Y el momento es ahora mismo:
si esperamos a mañana,
puede que la podredumbre
nos infecte las entrañas.
¿Nos importa lo que ocurre
o aquí no ha pasado nada?

Les adjunto mi respuesta:
¡VIVA EL REY
Y VIVA ESPAÑA!

Monsieur de Sans-Foy

Libertad Digital

viñeta de Linda Galmor